Murió Brigitte Bardot: adiós a la mítica actriz que revolucionó el cine y se convirtió en símbolo de la defensa animal
FRANCIA | Ícono absoluto de la feminidad moderna, Bardot transformó los códigos del cine y la cultura popular, desafiando las normas morales de su tiempo, antes de abandonar la fama para volcarse de lleno al activismo en defensa de los animales, causa a la que dedicó más de medio siglo de su vida.
Nacida en París en 1934, alcanzó proyección internacional en 1956 con la película “…Y Dios creó a la mujer”, dirigida por Roger Vadim, que la consagró como un mito erótico y un emblema de libertad femenina. A partir de allí, protagonizó más de 45 películas y grabó más de 70 canciones, trabajando con directores de prestigio como Jean-Luc Godard (El desprecio) y Louis Malle (La verdad), rol por el que obtuvo el premio David di Donatello.
Sin embargo, en 1973, con apenas 39 años, Bardot decidió retirarse definitivamente del cine, a pesar de encontrarse en la cima de su carrera. Definió a la fama como una “prisión dorada” y eligió alejarse de los sets para concentrar su energía en el activismo animalista, fundando en 1986 la organización que llevaría su nombre.
Su lucha tuvo impacto mundial, especialmente recordada por la campaña de 1977 contra la caza de focas en Canadá, y por sus permanentes denuncias contra el maltrato animal. En una de sus últimas entrevistas, brindada en 2025, afirmó que su defensa de los animales era “el verdadero legado” que dejaría al mundo.
La vida pública de Bardot no estuvo exenta de controversias. Fue condenada en cinco oportunidades por incitación al odio debido a sus declaraciones sobre inmigración y el islam, y mantuvo una relación distante y conflictiva con su único hijo, Nicolas, a quien mencionó duramente en su autobiografía. Aun así, su influencia cultural, estética y simbólica nunca se diluyó.
Instalada desde hace décadas en Saint-Tropez, continuó hasta el final alzando su voz contra el consumo de carne de caballo y el sacrificio animal sin sedación. Para muchos intelectuales y artistas fue una musa irrepetible; Simone de Beauvoir llegó a escribir que “un santo vendería su alma al diablo por verla bailar”.
Con su muerte, se cierra un capítulo fundamental del espectáculo francés y de la cultura del siglo XX. Brigitte Bardot deja la imagen de una mujer libre, polémica y apasionada, que eligió cambiar la gloria por la causa y que, como escribió su biógrafa Marie-Dominique Lelièvre, “siempre ha sido y será una niña”.