"No te equivocaste, Carlos": el impulsor de la Escuela Nº 7 volvió a Realicó para sus 50 años
REALICÓ | En el marco de los 50 años de la Escuela de Apoyo a la Inclusión Nº 7 de Realicó, Infotec 4.0 dialogó en exclusiva con Carlos Botta, uno de los principales impulsores de la creación de la institución, quien viajó especialmente desde Córdoba capital, ciudad donde reside actualmente, para participar de la conmemoración. Con la emoción a flor de piel, Botta repasó los orígenes de una lucha que comenzó por amor a su hijo Gabriel y que terminó transformando la vida de cientos de familias de la región.
El origen de todo, contó Botta, estuvo directamente vinculado a su historia personal. "Eso se debió a mi hijo mayor, que tenía un problema cerebral, una discapacidad, y acá no había nada. Estaban las escuelas comunes nada más", relató. Fue entonces, junto a su esposa, que decidió que había que actuar: "Y bueno, dije: acá hay que hacer una escuela. Hay que poner en marcha una escuela", recordó, marcando una distinción que definió todo su recorrido posterior.
El camino no fue sencillo. Botta contó que debió golpear puertas una y otra vez, muchas veces sin éxito. "Algunos me dijeron: no, no tengo nada que decirle. Y otros me escucharon", relató, y agregó que insistió con paciencia hasta convencer a las familias de que apoyar el proyecto significaba garantizarles a sus hijos herramientas para "defenderse después en la vida". Detrás de esa insistencia había una preocupación profundamente personal: "Lo único que uno pretende es que su hijo pueda valerse por sí mismo en la vida", remarcó.
El impulsor de la escuela recordó también las gestiones que realizó ante las autoridades de la época, en plena dictadura militar, para conseguir el respaldo necesario. "Encontré gobernantes muy bien ubicados que me supieron escuchar y supieron comprender", afirmó, y contó que la escuela comenzó a funcionar en una casa alquilada, con maestras de escuela común, ya que en ese momento no existían docentes especializados en la zona.
Botta también compartió una anécdota que refleja el nivel de confianza que supo generar en la comunidad: pese a que existía un tesorero formal para la institución, era él quien manejaba los fondos. "Nunca me rechazaron nada", aseguró, y recordó que salía de su trabajo en la Central Eléctrica y se abocaba por completo al proyecto: "Yo dejaba de trabajar en la central eléctrica y con la ropa de trabajo me iba para la escuela, me la sacaba nada más que para dormir".
Uno de los pasajes interesante de la entrevista llegó cuando Botta repasó su idea original de convertir a Realicó en un centro regional de referencia, proponiendo a los intendentes de las localidades vecinas que costearan el traslado de los niños hacia la institución, para concentrar en un solo lugar al personal especializado que la zona necesitaba.
Sobre lo vivido durante el acto conmemorativo, Botta no pudo contener la emoción: "Lo viví con alegría, porque ver que todo aquello estuviera en marcha... me dije a mí mismo: Carlos, no te equivocaste", expresó, recordando las voces que en su momento habían dudado del proyecto. "Voy a volver a mi casa muy feliz a esta altura de mi vida", agregó, con la satisfacción de ver que la posta fue tomada por una nueva generación comprometida con la misma causa.
Hacia el final de la charla, uno de los mentores de la escuela dejó un mensaje para toda la comunidad de Realicó: "Ninguno estamos libres de que nuestros niños no nazcan sanos. Y si uno tiene la mala suerte de que el destino determine que tenga que tener alguna discapacidad, hay una escuelita con personal que se destaca por su profesión, y esa ayuda, si está bien hecha, es algo maravilloso que marca la diferencia para la pareja, para el papá y la mamá".