Ceuta: al menos 67 muertos en una crisis migratoria que dejó grietas políticas entre España, Marruecos y la Unión Europea
ESPAÑA | Según trascendió, hacia la noche del viernes se contabilizaban 67 personas fallecidas que habían intentado sortear a nado un espigón fronterizo, en el marco de un flujo de unas 60.000 personas que abandonó el continente africano con intención de ingresar a Europa a través de territorio español. De acuerdo a lo informado por las autoridades de España y Marruecos, unas 53.000 de esas personas ya habían regresado a su país de origen hacia esa misma noche, muchas de ellas de manera voluntaria.
De acuerdo a datos relevados, el balance de fallecidos en intentos de ingreso a territorio español asciende a 97 personas entre enero y agosto de este año. Según informó el Gobierno español, 48.000 de los 50.000 migrantes que habían irrumpido en territorio español ya habían retornado a Marruecos.
Ante la situación, el Gobierno español dispuso el despliegue de oficiales adicionales de la Policía Nacional, personal de la Guardia Civil y unidades militares para reforzar la seguridad en la zona fronteriza, según informó la agencia de noticias Xinhua. En Marruecos, medios locales reportaron que quienes regresaron manifestaron haberse encontrado con una realidad distinta a la que esperaban al momento de emprender el cruce.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó lo ocurrido como una violación de la integridad territorial de España y responsabilizó del episodio a las organizaciones dedicadas al tráfico de personas. El mandatario viajó a Ceuta para ocuparse de la crisis, donde debió enfrentar manifestaciones de rechazo por parte de algunos habitantes opositores a sus políticas migratorias.
Ceuta y Melilla son las únicas ciudades autónomas de la Unión Europea con frontera terrestre con el continente africano, una condición que las convierte en uno de los principales puntos de atracción para migrantes provenientes de África y Oriente Medio. Marruecos no reconoce oficialmente la soberanía española sobre ambos territorios, a los que suele referirse como zonas ocupadas, en el marco de una disputa histórica en la que España defiende su pertenencia nacional y Marruecos los considera una herencia del pasado colonial.
En Madrid se atribuyó el ingreso masivo de migrantes a una reciente sentencia del Tribunal Supremo español que prohíbe la expulsión inmediata de extranjeros que arriban por vía marítima. A esto se sumó la puesta en marcha, semanas atrás, de un programa de regularización a gran escala para inmigrantes en situación irregular, al que se habían presentado 1,2 millones de personas. España ya había atravesado una situación similar en mayo de 2021, cuando en pocos días ingresaron a Ceuta unos 10.000 migrantes, de los cuales casi 8.000 fueron devueltos con rapidez a Marruecos.
El ingreso masivo derivó también en distintos hechos de violencia en la ciudad, con altercados entre los migrantes y los habitantes locales, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, daños a la propiedad privada, vehículos incendiados y saqueos a comercios. Según testimonios y registros audiovisuales difundidos en redes sociales, algunos vecinos llegaron a organizarse en grupos para patrullar las calles de manera autónoma.
La crisis también generó tensiones diplomáticas entre distintos países europeos. Italia y Francia dispusieron el cierre de sus fronteras, medida que no fue replicada por Portugal. Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump utilizó la situación para advertir sobre lo que, a su entender, podría ocurrir en su país si el Partido Demócrata resultara ganador en las próximas elecciones. Por su parte, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, calificó lo sucedido como una catástrofe humanitaria y cuestionó la falta de respuesta de las principales autoridades de la Unión Europea ante la crisis.