Por: InfoTec 4.028/09/2026

Llega el piloto naval Owen Crippa a Santa Rosa, una leyenda viva de la gesta de Malvinas

Desde este lunes están abiertas las inscripciones para participar de la charla que brindará Owen Guillermo Crippa, aviador naval y veterano de la Guerra de Malvinas, en un encuentro organizado por la Municipalidad de Santa Rosa y el Centro de Veteranos de Guerra de La Pampa. La actividad se realizará el miércoles 30 de septiembre en el Centro Municipal de Cultura de la capital provincial.

SANTA ROSA | La Municipalidad de Santa Rosa, a través de su área de Cultura, y el Centro de Veteranos de Guerra de La Pampa convocan a la comunidad a participar de un encuentro con Owen Guillermo Crippa, aviador naval y veterano de la Guerra de Malvinas. La charla se llevará a cabo el miércoles 30 de septiembre a las 10:00 en el Centro Municipal de Cultura, ubicado en Quintana 172, en Santa Rosa, capital de La Pampa. La propuesta está destinada al público en general, así como a clubes, instituciones, escuelas y organizaciones que quieran sumarse.

Crippa se desempeñó como piloto de la 1ª Escuadrilla Aeronaval de Ataque de la Armada Argentina durante el conflicto bélico de 1982. Es especialmente recordado por su participación en el combate del 21 de mayo de ese año, cuando detectó a la Fuerza de Tareas Británica en momentos en que desembarcaba en el estrecho de San Carlos y atacó en solitario a una fragata enemiga. Por su desempeño en ese episodio, la Armada Argentina lo condecoró con la Cruz al Heroico Valor en Combate.

Owen Crippa en su Aermacchi 4 A115 

Quienes deseen participar deberán inscribirse por correo electrónico a cultura@santarosa.gob.ar, consignando como asunto la frase "Las Malvinas son Argentinas". En el caso de asistentes particulares, el mensaje deberá incluir nombre y apellido de la persona que participará. Para instituciones, escuelas, clubes u organismos, en cambio, se deberá indicar el nombre y apellido del responsable, el nombre de la institución y la cantidad de personas que asistirán.

Según se informó desde la organización, la iniciativa busca generar un espacio de encuentro, memoria y reflexión sobre la Guerra de Malvinas, a partir del testimonio directo de uno de sus protagonistas.

Aquel ataque que quedaría ne la historia

El 21 de mayo de 1982, Owen Crippa, teniente de navío de la Aviación Naval Argentina, escribió una de las páginas más temerarias de la Guerra de Malvinas. Salió en un vuelo de reconocimiento en solitario a bordo de un Aermacchi 4 A 115, un avión de entrenamiento apenas artillado, sin escolta y con una orden clara: relevar información sobre movimientos navales británicos en San Carlos.
Tras sobrevolar el promontorio Güemes, Crippa se encontró con la flota enemiga entre el Puerto San Carlos y el frigorífico de la zona. Lo que debía ser un vuelo de observación se convirtió en un ataque audaz y clave para las operaciones argentinas. “Vi un helicóptero Lynx, comencé a ganar altura para atacarlo y en ese momento vi la flota. No dudé”, narró Crippa a Nicolás Kasanzew.
El primer blanco fue la fragata Argonaut. “Antes de abrir fuego, me di cuenta de que no había activado el sistema de armamento: me olvidé de prender la llave master”, contó. Corrigió el error y disparó con cañones de 30 mm y cohetes Zuni a muy corta distancia. Impactó el puente, las antenas y los sistemas de comunicación.
“Es como tirarle a un elefante con un rifle 22, solo que apuntando a los ojos”, ilustró Crippa. Según el capitán del Argonaut, Kit Layman, tres marineros resultaron heridos, uno perdió un ojo, y hubo daños en el radar. Martin Middlebrook, historiador británico, describió el ataque como “una acción bravía” y lo definió como un anticipo de la ferocidad y determinación de los pilotos argentinos.
Tras lanzar sus cohetes, Owen escapó a 700 km/h y a tres metros del agua, zigzagueando entre los buques bajo fuego constante. Se topó con otra agrupación de naves y decidió quedarse orbitando para dibujar a mano un croquis en su cuaderno de pierna.
Desde una lancha de Prefectura, Kasanzew y Alfredo Lamela escucharon a Crippa gritar: “¡La hice mierda! ¡Le di a una fragata, le pegué los ocho cohetazos! ¡Tengan lista la munición, vuelvo a salir!”.
Lo que Crippa hizo fue más que una desobediencia. Fue una acción individual cargada de valentía y sacrificio, que cambió el curso del conflicto. A 44 años, su nombre sigue grabado como símbolo del coraje argentino en Malvinas.