Por: InfoTec 4.027/10/2026

Aimar, primero en su categoría y cuarto en la general en la BAJA 250 corrida en San Luis

El empresario Carlos Aimar, oriundo de Rancul y radicado hace décadas en Realicó, corrió con su camioneta de uso diario una prueba de velocidad en San Francisco del Monte de Oro. “Salimos cuartos en la general”, contó con satisfacción.

REALICÓ | El empresario Carlos Aimar, vivió una nueva experiencia en el deporte motor: participó de una carrera de tipo “Baja” en San Francisco del Monte de Oro, en la provincia de San Luis, y se quedó con el primer puesto en su categoría. Además, terminó cuarto en la clasificación general. En diálogo con Infotec 4.0, contó cómo fue la aventura.

Cómo empezó todo

Según relató, la idea surgió “de casualidad”. “Yo tengo un sobrino que corre el SARR y el Canav, esas carreras de tipo Dakar, y él me entusiasmó para que fuera a esta que se llaman bajas”, explicó. Esas pruebas, a diferencia de los grandes raids, son más cortas y se disputan con más frecuencia. “Los Dakar son muy extensos y se hacen de vez en cuando”, señaló. Las Baja, que se corren sobre todo en Estados Unidos, como la Baja California, duran dos días, mientras que otras competencias demandan una semana, y los costos de estas últimas “hoy no dan”. Por eso, la organización, una asociación argentina vinculada al rally y al raid, decidió traer ese modelo al país. Aimar precisó que la de San Luis fue la primera carrera Baja que se hace en la Argentina.

Se anotó en la categoría Light, que admite una camioneta con la suspensión reforzada y unos pocos cambios cambios. “Fuimos a probar esa aventura tipo Dakar a San Luis”, dijo.

Una camioneta de trabajo, no de carreras

Lo llamativo es que corrió con su Toyota Hilux, la misma que usa todos los días para ir al campo y trabajar. Según contó, tiene ventajas respecto de otras camionetas por tratarse de una GR: es 17 centímetros más ancha, tiene unos 20 y pico caballos más de fuerza, gracias a un chip, y lleva amortiguadores reforzados. El reglamento exige además medidas de seguridad: reforzar la jaula antivuelco, llevar todos los elementos atados con cinturones, fijar las gomas de auxilio con tornillos o eslingas, usar casco y buzo antiflama y tener a mano los matafuegos.

Aimar reconoció que el nivel de otras categorías es muy alto. “Hay coches impresionantes, de una fortuna, de corredores de Dakar, con motores Volvo y Audi. Lo nuestro no, es light”, bromeó. Aun así, valoró que sea una puerta de entrada para quien quiere empezar en la disciplina. Había competidores de todo el país, de Ushuaia, Tucumán y Chaco, entre otros lugares.

El recorrido y la carrera

El circuito combinó lechos de ríos secos, tramos de montaña, picadas entre los montes, caminos de ripio y zonas de campo. Aimar describió cuatro tipos de terreno: piedra suelta, “muy peligrosa para romper neumáticos”; suelo extremadamente pesado, como el lecho de un río seco, que recorrieron el día anterior en 12 kilómetros; un salar; y el “fesh-fesh”, un suelo que “se ve parejo, pero abajo hay un pozo”, y que obliga a ir con mucha atención.

El domingo corrieron 270 kilómetros en tres horas, sobre asfalto, ripio, polvo, arena y río. “Ni nos enteramos. Íbamos tomando agua con el camel y discutiendo con la navegante para no equivocarnos”, recordó. “Fueron tres horas emocionantes: cuando llegaste, uy, ya terminaron. No podías creer lo fácil que resultaba, y querías ir por más”.

Primero en la categoría, cuarto en la general

El resultado fue la sorpresa de la jornada. “Salimos primeros en nuestra categoría, pero lo más sorpresivo fue cuando dijeron que habíamos salido cuartos en la general. Primero nos miraban con lástima cuando llegamos, pero después, cuando nos nombraron, causó sensación que la Toyota, así como estaba, hubiera tenido ese resultado”, contó.

Con la camiseta de La Pampa y de Norsur

Aimar compartió la experiencia con su acompañante, Mariana, que lo sigue en todas sus aventuras deportivas. “Mi hija me sigue la corriente en todo. El nono ya está viejo, pero todavía le siguen la corriente. La locura está intacta, que es lo más importante”, dijo entre risas.

En la carrera, además, representó a la agrupación Norsur: llevaron ropa del grupo y, como en todos sus autos, el cartel de La Pampa en grande. “Más allá de Rancul y Realicó, donde uno pertenece, el cartel de La Pampa es lo que más enorgullece”, señaló.

Aimar corrió en rally de joven, con un Renault 12, y en los últimos años volvió a competir en la modalidad de regularidad. Ahora volvió a la velocidad. Contó que su sobrino le decía que esta categoría “está llena de viejos”, porque muchos pilotos ya no pueden obtener la licencia para competir en el Turismo Carretera, el Turismo Nacional o el Turismo Pista, y terminan en este tipo de pruebas. “Ahí estamos parados”, bromeó.

Lo que viene

Para el año próximo se proyecta un campeonato de siete fechas. Aimar todavía no lo decidió, pero evalúa participar con esta camioneta o con otra usada ya preparada. “Es muy cautivante, es una pelea permanente”, resumió.