La obligaron a volver a trabajar con las personas a las que denunció por violencia y acoso

Regionales 18 de febrero de 2021 Por INFOTEC 4.0
Una mujer sufrió persecuciones en el año 2015 en la Caja Complementaria de la UNLPam.
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Inició un largo proceso. Un dictamen de la comisión de protocolo de la UNLPam aconsejó cambios en 2019, pero fueron desatendidos por el organismo.

Una trabajadora de la Caja Complementaria de la Universidad Nacional de La Pampa que denunció a dos personas de ese ámbito por violencia laboral y acoso sexual y logró una recomendación en su favor por parte de la Comisión de Protocolo fue obligada este miércoles a regresar a su trabajo manteniendo contacto con las mismas personas.

En el medio, pasó un largo proceso en el que no le garantizaban las condiciones establecidas en ese dictamen.

Ana Paula Ríos decidió hacer pública su situación para sentirse más protegida, y después de soportar el abuso institucional y de consultar a profesionales.

El origen

La situación que originó el caso se produjo en el año 2015, cuando la mujer denunció el abuso sexual de su hija. Un familiar de la persona denunciada compartía con ella su lugar de trabajo en la Caja Complementaria de la UNLPam, y además tenía una relación de amistad con la gerenta de la oficina.

La denunciante sintió que la presionaban: le dijeron que no tenía que hacer la denuncia, y a partir de ese momento “comenzaron situaciones de maltrato en el trabajo; no me permitían atender al público, pasé por situaciones de humillación y hostigamiento todo el tiempo por parte de la gerenta y su esposo, que es el programador de Sistemas”.

Entre otras cosas, dijo, abría páginas de contenidos sexual en la computadora que ella utilizaba para sus tareas.

Esa situación derivó para la mujer en tratamientos sicológicos y siquiátricos. Al regreso de las licencias recomendadas profesionalmente “me decían que me deje de hacer la loca”, relató.

El dictamen

La comisión de protocolo emitió una recomendación, ante el expediente iniciado por el Rectorado.

Ese organismo lleva por nombre Comisión de Aplicación del Protocolo de Intervención Institucional ante Situaciones de Violencia de Género, Acoso Sexual y Discriminación, que preside Silvia Siderac.

El dictamen describe los hechos que sufrió la denunciante y recomendó un apercibimiento por escrito a la gerenta de la Caja Complementaria, MMH, por “violencia y discriminación de género”, y al acusado MRM por “conductas de acoso sexual”.

También aconsejó el traslado laboral de la denunciante a otra dependencia “que garantice condiciones de trabajo respetuosas de los derechos de las personas a vivir libre de violencia”.

Y además se pidió una capacitación en la Ley Micaela para los involucrados.

En agosto de 2019 dejó de ir a trabajar, a partir de un amparo de protección. En el año 2019 denunció ante la Comisión de la UNLPam el caso de violencia y acoso laboral. Salió entonces ese dictamen estableciendo que no debía compartir el lugar de trabajo con estas personas.

“Las autoridades no me aseguraron en ningún momento las condiciones que establecía ese fallo para que pudiera regresar a trabajar”, explicó.

El regreso

Este miércoles Ana Paula Ríos se presentó a trabajar con su abogado, después de que pasara un año y medio sin que le permitieran regresar a su ámbito laboral.

“La persona que me recibe es Marcelo, la misma persona a la que había denunciado”, reveló. “Obviamente no se respetó ninguna parte del fallo del Foro, compartí toda la jornada el lugar con él, tuvimos que llamar a una de las autoridades para que se haga presente, desestimaron el fallo”, se indignó.

La condición que se había puesto para eso es que en el lugar físico de tareas no estuvieran ninguna de las dos personas a las que denunció por acoso y violencia.

Durante todo ese tiempo la acompañaron la angustia y la intriga. Su horario es de 7 a 15 horas y el regreso fue incómodo y cargado de tensiones.

“La verdad es que esta situación es casi un regreso a lo anterior, al momento previo a la denuncia”, lamentó la trabajadora en diálogo con El Diario.

La secretaria de la Caja Complementaria incluso llegó a decirle que “me tenía que adaptar a trabajar ahí y en esas condiciones. Además me reclamaron porque me pagaban el sueldo y yo no iba a trabajar. Fue una situación horrible, estoy muy angustiada, no veo solución ni que vaya a haber un cambio”.

Gentileza: El diario

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