
En cuestión de horas, el bloque de Juntos por el Cambio negó cualquier tipo de alianza con el peronismo local y habló de “responsabilidad institucional”, mientras que el concejal de La Libertad Avanza, Manuel Pérez Nasi, los acusó directamente de haber preferido “votar kirchneristas antes que una opción liberal”. No fue una diferencia menor ni un matiz técnico: fue un cruce ideológico, moral y político, con acusaciones públicas que dejaron expuesta una grieta profunda dentro del arco no oficialista.
El dato no es solo el tono. Es el contexto. La sesión preparatoria suele ser una instancia formal donde se ordena el funcionamiento del cuerpo deliberante: elección de autoridades, comisiones, días y horarios. Nada más. Sin embargo, en Realicó, lo que debía pasar casi inadvertido detonó una disputa que venía incubándose y que ahora estalló sin matices.
Mientras la oposición se divide entre quienes hablan de “realidad numérica” y quienes invocan “coherencia ideológica”, el FreJuPa observa desde el centro del tablero con todos los cargos retenidos y sin haber tenido que librar una sola batalla interna. El oficialismo no solo conservó la presidencia, la vicepresidencia y la secretaría del Concejo: logró que el debate se trasladara completamente al campo opositor.
La pregunta política es inevitable: ¿qué mensaje recibe el electorado cuando la primera minoría y el espacio liberal se trenzan en una disputa pública por coherencia y traición mientras el oficialismo consolida poder? En términos estratégicos, la confrontación puede ser ideológicamente consistente, pero en términos prácticos el resultado es evidente.
El año legislativo 2026 ni siquiera comenzó formalmente. Era apenas la antesala. Y sin embargo, la oposición ya protagoniza su primera gran crisis pública. Cuando el enfrentamiento interno es más intenso que el control al oficialismo, el equilibrio institucional se altera y el beneficiario es claro.
En política, las formas importan. Pero los números también. Y en esta sesión preparatoria, mientras unos se acusan de abandonar principios y otros se defienden apelando a la responsabilidad, el oficialismo retuvo todo. Sin ruido. Sin grietas. Sin costo interno.
La bomba explotó antes de que empezaran los debates de fondo. Y el tablero quedó reconfigurado desde el minuto cero.





































