


El alma del ciclismo realiquense: "Chorico" Burgos, el ejemplo de 83 años que corre con el corazón y el alma sobre dos ruedas
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REALICÓ | A sus 83 años, este "modelo 42" —nacido el 15 de octubre de 1942— sigue desafiando las leyes de la lógica y la medicina, demostrando que la verdadera juventud no se mide en el documento, sino en las vueltas que es capaz de dar una rueda impulsada por el amor.
"Si Chorico no está, esto no puede funcionar", dicen con orgullo y devoción los jóvenes integrantes del equipo Realicó Bikes. Para ellos, este hombre no es solo un compañero de ruta; es, como bien define su compañero Tomy, "el alma del ciclismo en Realicó". Una leyenda viviente que, lejos de colgar la bicicleta, sigue sumando kilómetros, ganando podios y marcando el ritmo del pelotón.
Cuarenta años de una pasión indomable
La historia de "Chorico" con la bicicleta comenzó hace cuatro décadas junto a su hijo. Desde entonces, las dos ruedas se transformaron en su templo, su cable a tierra y su vida misma. Recorrió rutas, disputó circuitos callejeros, corrió tres veces la exigente Vuelta de La Pampa y se midió en el mítico Desafío al Valle del Río Pinto.


"Yo arriba de la bicicleta te digo, lo único que tengo es la bicicleta. Me siento bien, me despejo", confiesa con una humildad que conmueve. Su relación con los vehículos a motor quedó en el pasado: ya no se siente seguro en el auto, y la moto se la cedió a sus nietos. Su único lugar seguro en el mundo es ese asiento, aferrado al manubrio, devorándose el viento de la llanura pampeana.

"Chorico" flanqueado por buena parte del equipo del Realicó Bikes
El milagro de la recuperación: un cuerpo de acero y un espíritu de hierro
El camino de los últimos años no estuvo exento de duras caídas y golpes que habrían retirado a cualquiera, pero no a "Chorico". El destino lo puso a prueba de manera consecutiva. Primero, un fuerte golpe en la ingle tras un frenazo imprevisto de su hijo mientras calentaban en un circuito en Laboulaye. Luego, la mala fortuna de llevarse por delante puertas abiertas de vehículos en tres ocasiones distintas mientras intentaba sanar de sus peladuras.
Sin embargo, el golpe más duro llegó justo 20 días antes de viajar al "Río Pinto" en el año 2025: un accidente de tránsito le provocó una fractura de cadera. Ante la lógica preocupación familiar, su hija le pidió encarecidamente que no corriera más. Chorico, por respeto y amor, decidió no pelear la decisión en ese momento. Pero su cuerpo tenía otros planes.
Mientras que a su edad una lesión de cadera suele dejar secuelas permanentes, Chorico protagonizó un verdadero milagro médico y humano: en solo dos meses ya estaba recuperado. Y, por supuesto, volvió a las pistas.

Correr con los "pibes" de 60 años y seguir ganando
Lejos de amedrentarse, regresó a la competencia con el mismo hambre de gloria de siempre. En Coronel Moldes se quedó con el primer puesto. En América (provincia de Buenos Aires), la falta de competidores de su categoría obligó a los organizadores a largarlo junto a los "pibes" de 60 años. "Es mucha ventaja, yo tengo 83" , ríe Chorico. Sin embargo, les dio batalla y cruzó la meta en un espectacular tercer puesto. El pasado domingo, ratificó su vigencia logrando otra victoria impecable en Huinca Renancó.
"Nunca fui un súper velocista, soy llegador", se define con sabiduría. Su secreto es simple pero inalcanzable para muchos: una vida sana, comida casera, no haber tomado jamás nada dañino para el cuerpo y mantener una constancia admirable.
Hoy, el ciclista más querido de la región sale a entrenar todos los días a las dos de la tarde por los accesos de Realicó, aprovechando el tibio sol invernal y pedaleando a un ritmo sostenido que asombra a quienes lo cruzan en la ruta. Sabe que no está solo: "Tengo la hinchada más grande que la de Boca y la de River", dice con los ojos brillando de gratitud.
Un mensaje para la juventud
Al mirar a las nuevas generaciones que se acercan al deporte, el veterano ciclista deja un consejo directo, paternal y cargado de crudeza sobre los tiempos actuales: "Que lo hagan, que se cuiden, que lo disfruten. Que no se 'deen' (en referencia al uso de sustancias o suplementos), porque actualmente todos se dan, hasta para entrenarse. Tienen que saber cuidarse mucho". Su mensaje es un llamado a volver a las bases, a disfrutar del esfuerzo genuino y de la salud que la naturaleza otorga.
Chorico Burgos sigue pedaleando. Su historia no es solo sobre ganar carreras o acumular trofeos; es un testimonio de resiliencia, un homenaje a la vida activa y, por sobre todo, la demostración de que mientras la salud acompañe y las piernas respondan, el viaje de la pasión no tiene final.














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