


"Fue el milagro que esperábamos": la emoción sin filtro del matrimonio de Rancul
InfoTec 4.0






RANCUL | Solo horas después de que la Justicia ordenara frenar el reintegro del bebé que tienen en guarda desde marzo, Ana Laura Pizzani y Joaquín Díaz volvieron a dialogar con Infotec 4.0 para relatar, con la voz todavía atravesada por la emoción, cómo vivieron las horas más dramáticas de todo este proceso.
Joaquín contó que la noche del domingo al lunes fue directamente imposible de transitar con calma: "con Ana no pudimos dormir, él sí descansó, el bebé estaba fusilado, pero bueno, nosotros no pudimos pegar un ojo en toda la noche, contando las horas de un momento que iba a ser muy difícil". Así, cerca de las 6:30 de la mañana del lunes, la familia emprendió el viaje hacia General Pico, sabiendo que debían estar allí a las 8 para entregar al niño. "Esos 150 kilómetros fueron eternos, fueron lo peor que hemos vivido como pareja", relató Joaquín, y agregó que viajaron cinco personas en el auto, todas en silencio: "el dolor de ese viaje, ese silencio... nadie se movía".


Al llegar a General Pico, la pareja se dirigió al juzgado con la intención de intentar, una vez más, hablar con la jueza de turno de la feria judicial. Joaquín remarcó el trabajo incansable de las abogadas que los representan durante esos días: "desde el día martes que no paran de trabajar. A la 1 de la mañana, Cristina seguía en el teléfono mandando, modificando... dio su vida por este caso". Se refería a la doctora Cristina Luján Salvadori, junto con la abogada Yanina Cabrera quienes tienen su estudio en Ingeniero Luiggi.
El momento clave llegó cuando la familia esperaba en la puerta del juzgado, que aún no había abierto. "Ahí nos llega el mensaje de nuestra abogada que dice: 'paren, que llegó esto'", relató Joaquín. "Y fue... llorábamos todos arriba del auto, y ella por la llamada también lloraba. Se había dicho que no debíamos entregarlo y que podía transitar su proceso todavía con nosotros en casa".
Joaquín remarcó especialmente el rol de la jueza Paola Loscertales, autora de la resolución que frenó el reintegro: "hace creer que todavía hay justicia, que todavía hay justicia y que se puede revertir un montón de casos". Y agregó: "hoy ella fue la heroína, como se quiere decir". Sin embargo, también quiso destacar el trabajo de la jueza a cargo de la causa principal, Ana Clara Pérez Ballester: "también trabajó, más allá de sus resultados, que no eran favorables hacia nosotros. Trabajaron estos cuatro días incansablemente con nuestras abogadas".
Consultado sobre la situación actual del niño, Joaquín remarcó que la familia respetará lo que finalmente determine la Justicia: "nuestra lucha era la que se dio hoy, y esperamos que la resolución de los jueces sea favorable a nosotros, pero si tiene que ir a otra familia adoptiva, vamos a acompañarlo de la mejor manera. No que te lo saquen y que vaya a un dispositivo". Sobre la jueza Loscertales, sostuvo: "vamos a estar en nombre de él agradecidos siempre por este cambio a último momento que hizo la causa".
Sobre la decisión de no generar un escándalo público el día de la entrega, pese a que tenían la posibilidad de hacerlo, Joaquín fue contundente: "creíamos que era innecesario. Nosotros íbamos a entregarlo con el dolor del alma, pero también entendiendo que la Justicia había decidido eso hasta ese momento, y priorizando preservarlo (al bebé) de todo lo que podía pasar". Añadió que, pese a que varios medios los habían convocado para estar presentes en el momento de la entrega, decidieron declinar: "la idea era mantenerse a ley en todo momento (...) fuimos con poca gente, pero nos acompañó familia para contenernos a nosotros en el dolor de dejarlo".
El regreso a Rancul, ya con la noticia confirmada, fue radicalmente distinto al viaje de ida. "No los fuimos los mismos que cuando íbamos para allá. Ni él tampoco, ni el bebé... de las nueve, él volvió y se dio cuenta de que otra cosa pasaba, porque era todo risa", relató Joaquín, emocionado. "Los cien kilómetros de vuelta hasta Realicó él venía riéndose. Le cambió, cambió, nos cambió a todos".
Consultado sobre los próximos pasos del proceso, Ana Laura explicó que todavía no hay fechas definidas: "tenemos que esperar hasta el 27 que termine la feria judicial, y de ahí que se empiece a decidir y mover, pero no hay fechas, sigue el proceso formal normal".
Sobre el acompañamiento recibido, remarcó que trascendió ampliamente los límites de Rancul: "esto para mí se ha hecho a nivel provincial, fue algo hermoso. Llamó gente de Guatraché, de Salta, de todos lados de La Pampa, de Realicó, Winifreda... el apoyo creo que ha sido a nivel provincial, pero también a nivel nacional". Y agregó, con la voz cargada de emoción: "hoy estamos ante un hecho histórico. Cuando la abogada nos llamó y nos dio la noticia, lloraba, Cristina lloraba como nosotros o más".
Por su parte, Ana Laura, más reservada durante la entrevista, también compartió su vivencia de esas horas límite. "Hoy fue terrible", comenzó, agradeciendo profundamente a las abogadas que acompañaron el proceso. Contó además que Joaquín se encargó de filtrar la información para protegerla emocionalmente durante la espera: "él se comunicaba todo el tiempo con Cristina para que no me llegara la información a mí, para no preocuparme. Agradezco el apoyo que me da siempre, que siempre está conteniendo". Relató que la noche anterior le había expresado su gratitud a Joaquín, más allá de cómo terminara todo: "más allá de todo lo que pueda llegar a pasar hoy, era agradecerle por todo lo que estaba haciendo él, porque estaba moviendo cielo y tierra". Y cerró, con la emoción a flor de piel: "hoy fue de ellas y de él, su lucha, y fue terrible que estemos hoy juntos, porque para mí él hoy es todo. Tenerlo conmigo hoy, volver, fue terrible felicidad".
Sobre el cierre de la entrevista, Joaquín quiso dejar un mensaje final: resaltar una vez más el trabajo de ambas juezas, Paola Loscertales y Ana Clara Pérez Ballester, "que haya primado el sentido común", y remarcó que ahora será la Justicia la que determine el futuro del proceso, pero con el niño "en su casa, en su lugar de apego, con sus afectos, pasando todo este proceso de la mejor manera, como tiene que ser. Tranquilo".
Este caso visibiliza que el sistema no está funcionando adecuadamente. Ni las familias de contención, ni mucho menos el sistema de adopción legal en Argentina, que está muy lejos de ser expeditivo. Tenés por un lado un montón de niños que están en dispositivos, ni siquiera llegan a una familia de contención, y los alcanza la adolescencia ahí adentro sin disfrutar de una contención familiar.
Y por el otro lado, están los matrimonios ávidos de adoptar, de dar amor, de dar contención, y que no lo pueden hacer. El Estado, en el medio, está rompiendo eso. Esto de que una familia de contención no pueda convertirse en adoptante, no está bueno. Estos últimos días pudimos conocer que se está trabajando en leyes superadoras a nivel nacional.












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