


El DEA es "a prueba de errores": la capacitación que puede salvar una vida en Grupo Martínez
InfoTec 4.0






REALICÓ | El cruce de las rutas nacionales 35 y 188 fue escenario este martes de una jornada de capacitación en primeros auxilios cardiovasculares, organizada por Grupo Martínez para su personal en las instalaciones de la estación de Servicios Shell. La actividad, de tres horas de duración, estuvo a cargo de Martín Landeira, técnico en emergencias prehospitalarias e instructor de RCP y manejo del DEA de la Fundación Desfibrilar, entidad dedicada a la lucha contra la muerte súbita a través de la cardioprotección de espacios públicos y privados.
En diálogo con Infotec 4.0, Landeira explicó en qué consiste el trabajo de la fundación. "Nos dedicamos básicamente a luchar contra la muerte súbita. Lo que hacemos es cardioproteger lugares", señaló, y aclaró que contar con un desfibrilador no equivale automáticamente a estar protegido. Según detalló, el equipo requiere mantenimiento periódico, personal capacitado para reconocer un paro cardíaco y utilizarlo correctamente, y cartelería visible que indique su ubicación, dado que en una situación de emergencia real "la situación es muy estresante" y no hay tiempo para buscarlo. "Son varios factores los que hacen a un espacio cardioprotegido, no solamente tener un desfibrilador", subrayó el instructor.



El especialista advirtió además sobre un problema frecuente: equipos que llevan años instalados sin ningún tipo de control. "Pasa mucho más de lo que debería pasar que tenemos un desfibrilador hace 10 años y nadie se ocupó de chequear cómo estaban los parches o la batería", ejemplificó, y contó que en más de una oportunidad, al hacer relevamientos, se encontró con aparatos que directamente no encendían por falta de mantenimiento.
Un equipo "a prueba de errores"
Uno de los ejes centrales de la charla giró en torno a un mito extendido entre el público: la idea de que usar un desfibrilador requiere conocimientos médicos previos. Landeira fue contundente al respecto y explicó que el DEA está diseñado para que cualquier persona pueda operarlo sin riesgo de causar daño. "El defibrilador lo que hace es leer la actividad eléctrica del corazón y te va a decir si se necesita o no se necesita aplicar una descarga", detalló. Según explicó, si se coloca el equipo a una persona que se desmayó por una baja de presión pero no está en paro cardíaco, el aparato simplemente no habilitará la descarga. "No podés lastimar a alguien poniéndole el DEA. No te va a dar descarga a menos que la necesites", resumió.

El instructor también repasó los primeros pasos que debe seguir cualquier persona presente ante una emergencia, en ausencia de personal de salud. Explicó que, antes de acercarse a la víctima, es fundamental verificar que la escena sea segura para quien va a asistir, de manera de no convertirse también en víctima.
Luego, se debe chequear si la persona responde y si respira: si no responde y no respira, se trata de un paro cardíaco y no es necesario tomar el pulso ni evaluar otros signos. "Ya no tengo que tomar el pulso, no tengo que hacer otra cosa, y ya inicio la cadena de supervivencia", indicó Landeira, en referencia a la secuencia de acciones —activar el servicio de emergencia, iniciar las maniobras de RCP y solicitar un DEA si hay uno disponible— que aumenta las probabilidades de supervivencia de la persona afectada.
Respecto del uso concreto del equipo, el instructor remarcó que el propio dispositivo guía paso a paso a quien lo utiliza, tanto con indicaciones habladas como con ilustraciones en los parches que muestran dónde deben colocarse. "Es como tener un asistente virtual, una persona que te vaya diciendo lo que tenés que hacer", graficó, y agregó que, en simultáneo, el operador telefónico del servicio de emergencias también acompaña indicando los pasos a seguir hasta la llegada de la ambulancia.

Ley de prevención de muerte súbita
La capacitación brindada a Grupo Martínez cobra particular relevancia por el tipo de actividad que desarrolla la empresa, con estaciones de servicio, un hotel y vínculos con el transporte y el sector agropecuario, rubros que Landeira calificó como "grupos de riesgo" por la circulación constante de personas y trabajadores. En ese sentido, remarcó que este tipo de espacios debe cumplir con la Ley N° 27.159, de prevención de muerte súbita, que establece la obligatoriedad de contar con un desfibrilador en lugares con un caudal de más de 1.000 personas por día.
El instructor destacó también la dimensión solidaria que adquiere la instalación de un DEA en un punto estratégico como una estación de servicio. "Ahora toda la comunidad de la zona sabe que en este lugar hay un desfibrilador, que si hay un evento en zonas cercanas lo pueden venir a solicitar", explicó, y remarcó que la protección alcanza no solo a los clientes del establecimiento, sino a cualquier persona de la zona que pueda necesitarlo.
Landeira detalló finalmente que quienes estén interesados en cardioproteger un espacio pueden contactarse con la Fundación Desfibrilar a través de su cuenta de Instagram, @desfibrilar, para solicitar un relevamiento del lugar. "La fundación se va a encargar de cardioproteger ese lugar. Lo único que tienen que hacer es llamar. Nosotros vamos, hacemos todo el trabajo, capacitamos al personal y entregamos todo el material necesario", explicó.
El instructor cerró la entrevista con un llamado a la comunidad: "No pierdan nunca la oportunidad de aprender RCP. Lo hacen una vez y esto les queda para toda la vida, inclusive pueden salvar a un ser querido".












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