


Un huevo en cada canasta
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Por: María José Cabral
Una y otra vez repite una dinámica que ya conocemos: desaparece de la escena durante un tiempo, deja que los demás se acomoden, observa cómo se mueve el tablero y reaparece cuando empiezan a calentarse los motores electorales. Entonces habla, se fotografía, deja una frase, acomoda una pieza y vuelve a correrse. El resto lo hacen las interpretaciones.
No necesita anunciar una candidatura. Le alcanza con dejar señales.


Y en apenas seis días dejó dos bastante claras.
Primero fue Luciano Di Nápoli. El 8 de septiembre, Verna publicó una fotografía junto al intendente de Santa Rosa y la acompañó con una frase deliberadamente sencilla: “Charla entre compañeros”, es decir lo puso en un escalón mas alto, sabe que el capitalino puede tomar vuelo propio.
Después fue el turno de Fernanda Alonso. El 14 de septiembre, otra fotografía prácticamente calcada: la misma mesa, el mismo cartel, el mismo escenario y otra frase, esta vez más explícita: “Siempre Plurales”, acá marco subordinación y pertenencia.
Dos intendentes. Las dos ciudades más importantes de La Pampa. Dos sectores. Dos personalidades distintas. Dos fotos publicadas por el propio Verna.
¿Casualidad?
En política, y mucho más cuando se trata de Carlos Verna, las casualidades suelen ser un lujo demasiado caro.
Más bien parece una vieja práctica política: mantener abiertas todas las puertas hasta saber cuál conviene atravesar.
El huevo
Sobre la mesa de ambas fotografías aparece un viejo cartel de campaña: “Para defender La Pampa”.
La consigna pertenece a la construcción política de Verna y vuelve a escena justo cuando comienza a discutirse quién ocupará el lugar que dejará Sergio Ziliotto en 2027.
Y detrás de Verna y Di Nápoli aparece otro detalle: un cuadro de Alicia Mayoral, vicegobernadora y dirigente de la Línea Plural.
Mayoral, Di Nápoli, Alonso.
Y Verna en el medio.
No hace falta afirmar que cada elemento de una fotografía sea un mensaje deliberado. Alcanza con observar quién aparece, con quién y en qué momento.

Las canastas
Ahí está el verdadero juego.
Porque todavía no existe una candidatura definida y el peronismo pampeano vuelve a discutir liderazgo, estructuras y poder.
Di Nápoli es hoy una pieza central de esa discusión. Desde Santa Rosa construyó un espacio propio, mantiene su pertenencia al PJ y, al mismo tiempo, conserva vínculos con dirigentes que impulsan herramientas electorales por fuera de la estructura partidaria tradicional.
Carmina Besga, secretaria de Gobierno de la Municipalidad de Santa Rosa, también aparece como una figura visible de ese armado.
Y mientras Di Nápoli abre distintas puertas, Verna se sienta con él.
Después se sienta con Alonso.
La relación de Verna con la intendenta de General Pico tampoco es lineal. En un momento la impulsó públicamente como posible candidata a gobernadora; en otro, la desautorizó y aclaró que Alonso no era su vocera. Incluso llegó a resumir la relación política con una frase contundente: “Fernanda es Verna”.
La cancha, en definitiva, siempre la marcó él.

La vieja estructura
Pero detrás de los nombres hay una discusión más profunda.
La política pampeana todavía conserva buena parte de aquellas viejas estructuras construidas alrededor del Estado provincial, los municipios, las organizaciones territoriales y una alta dependencia del empleo público.
No se trata solamente de quién será candidato en 2027.
También está en discusión cuánto de ese modelo de construcción política seguirá vigente: dirigentes que administran estructuras, acuerdos internos, recursos estatales y redes territoriales que permiten sostener poder durante décadas.
Verna conoce ese sistema porque forma parte de su historia.
Y su manera de moverse actualmente muestra que las viejas prácticas todavía tienen lugar.
Carmina y aquella noche
La noche de las elecciones legislativas de 2025 dejó una escena que ayuda a entender mas la historia.
Di Nápoli llegó al bunker del PJ acompañado por militantes que reclamaban conducción para el intendente santarroseño. La discusión con sectores internos terminó con gritos, empujones y reproches.
En medio de aquella situación, Carmina Besga reclamó que permitieran ingresar a los militantes que habían quedado afuera.
No era solamente una discusión por una puerta.
Era una discusión por quién tenía derecho a ocupar el centro de la escena dentro del peronismo pampeano, cuando la capital le había salvado la ropa al ziliotismo.
Menos de un año después, Di Nápoli aparece sentado frente a Verna.
La política tiene esas vueltas.
Un huevo en cada canasta
No sabemos si Verna ya tiene un candidato.
Tampoco parece tener apuro por decirlo.
Se reúne con Di Nápoli.
Se reúne con Alonso.
Aparece Mayoral.
Mantiene vínculos con quienes siguen dentro del PJ y observa a quienes construyen alternativas por fuera.
Un huevo en cada canasta.
No hay demasiada novedad en el método.
Lo novedoso es que, mientras se discute el futuro, siguen funcionando mecanismos políticos de otra época: estructuras cerradas, fuerte peso del empleo público, acuerdos entre dirigentes y una lógica de conducción que históricamente dejó poco espacio para que las decisiones se discutan hacia afuera.
Las elecciones de 2027 todavía quedan lejos.
Pero las canastas ya están sobre la mesa.
Y Verna, una vez más, parece decidido a poner un huevo en cada una.














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