EL AEROCLUB REALICÓ HOY CUMPLE 39 AÑOS DE SU FUNDACIÓN
Poco tiempo pero muchas anécdotas e historias quedaron atesoradas en el Aeroclub y en su gente, desde aquellos soñadores que pusieron el hombro para levantar un hangar, juntaron pesito a pesito para la compra del primer máquina voladora, hasta los que hoy siguen ese camino de cuidar y mantener viva a la institución como a su Escuela de Vuelo que lleva el nombre de un héroe de la Patria como los en Teniente Jorge Vázquez, caído en Malvinas volando su A4 en la contienda de 1982.
Lo primero que le preguntamos a Luis es cómo nació el "Aero" como le suelen decir, al respecto señala que "fue al revés de todos los aeroclubes, porque primero estaba la pista asfaltada (que no es poca cosa) y después de unos 3 años se funda el Aeroclub, como el viejo dicho de todos los pueblos, "si querés juntar a los locos del pueblo fundá un Aeroclub", se juntaron unas cuantas personas, alrededor de 20 o 30 y se formó, arrancó de la nada, no había nada, ni perforación de agua, ni siquiera los terrenos, nadie sabía nada".
El Hangar
En torno a la construcción del edificio que cobijaría a las aeronaves, Barea recuerda que fue "en la primer presidencia que era de Raúl Mattio, estaba Pucheu, Santiago Genovesio, eran varios integrantes de los cuales ya han desaparecido unos cuantos, de esa primera comisión se empieza a juntar plata poniendo un poco cada uno de su bolsillo, se levantaron las paredes y ahí quedó en "stand by", después con una nueva comisión retomamos, se cerró se colocaron los portones, se techó y se hizo la sala de reuniones".
El Avión
"nos faltaba lo más importante, el avión, no teníamos, entonces empezamos a hacer almuerzos, con tarjetas, cobrábamos un pesito más para juntar, rifábamos una moto, así juntamos plata y al cabo de dos años compramos el Macchi MB 308, que lo compramos en el 85, yo había agarrado la presidencia en el 83, ahí fue el gran evento en el pueblo, teníamos Aeroclub y teníamos avión", afirma orgulloso.
En cuanto a la compra de la tan ansiada aeronave recuerda que no fue fácil: "vimos varios aviones primero, fuimos a ver a Rojas un PA 11 y ya medio habíamos hecho un negocio, pero cuando volvimos acá la comisión y el tesorero no nos dejaron gastar un peso, nos faltaba plata para ese avión y no nos dejaban endeudarnos, entonces lo dejamos, pero seguimos buscando, entonces aparece este Macchi que era del Aeroclub de Villa Gessel, lo habían entregado en Buenos Aires, estaba con la hélice siniestrada porque habían metido la rueda de nariz en una cueva de peludo, ya estaba en el taller en San Fernando, y ahí lo compramos, 5900 australes que eras 6500 dólares, date una idea la plata que estábamos hablando".
Luego recuerda la aventura que significó ir a buscarlo: "lo trajimos en vuelo con Troncoso, que fue el primer instructor que tuvimos, parecía un jet, tenía una hélice de mayor paso, le costaba despegar pero arriba era lijerísimo, date una idea que tardamos de Buenos Aires a Realicó menos de 3 horas, era lijerísimo, pero le costaba despegar, entonces el instructor que lo conocía a Clérici (especialista en hélices), lo llamó vino un domingo, trajo varias hélices las probó y lo dejó con la correcta".
El Cessna 120
Aquí recuerda la figura de otro bastión de la institución realiquense: Carlos Jarque "él era el promotor de comprar otro avión, siempre fue el secretario del aeroclub, nunca quiso ser presidente" asegura, "y como el Macchi era de madera empezaron con los recelos, pero fue un avión espectacular, se hicieron 13 pilotos con ese avión, los 2 primeros egresados del Aeroculb Realicó fuimos Jorge Smith y Yo, el Cessna se compró porque era muy buen avión y estaba la plata".
Luego de un simulacro con los Bomberos Voluntarios de Realicó
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