Las comunidades Rali có y Nahuel Aucá participaron del año nuevo ranquel
LEUVUCÓ | La reunión comenzó el día 23 a las 19:00hs. ya entrada la noche, compartiendo todos una cena para luego a la hora 00:00 del 24 de junio trasladarse todos en procesión al lugar ceremonial para el encendido del fuego sagrado que se velara durante toda la noche para que se mantuviera encendido.
Al amanecer nuevamente en caminata se llegó hasta el rewe para recibir a "Antú" y con él las bendiciones del nuevo ciclo de la tierra y el sol. Los presentes "agradecieron por lo recibido y se pidió por salud", según indicaron desde la comunidad, además "se pidió la sanación y la elevación de la conciencia de todos los humanos para que podamos proteger y respetar a nuestro querido planeta, nuestra madre tierra y todos los seres que en ella habitamos pues todos somos parte de lo mismo, para seguir manteniendo nuestros valores culturales, por sabiduría para continuar recuperando los derechos arrebatados", Indicaron al detallar el profundo sentido que tuvo la ceremonia.
Cabe señalar que el Consejo Provincial del Aborigen colaboró con la comida y la logística de traslados, mientras que la comunidad Willi Antú con sus miembros colaboraron con la logística y el armado de las instalaciones.
El 23 de junio, por la noche, comienza la ceremonia con la reunión de las familias frente a un gran fogón, para escuchar los relatos de los miembros más antiguos del grupo y compartir platos típicos, especialmente preparados para el acontecimiento. Durante las primeras horas del día 24, niños, jóvenes y ancianos se acercan al rewe – tótem sagrado para realizar un ritual de purificación. El objetivo del rito es estar limpios de espíritu antes de recibir el nuevo sol y también el año nuevo. Las actividades pueden incluir bautismos, casamientos, juegos populares y ceremonias.
“El año nuevo en América del Sur es el solsticio de invierno, cuando la noche se hace cada vez más larga y el día se hace más corto. El 23 de junio cierra un ciclo y el 24 inicia el nuevo año en este hemisferio”, afirma María Inés Canuhé, Lonko y referente del Consejo Educativo Autónomo de Pueblos Indígenas de La Pampa.
El pueblo Ranquel tiene una concepción cíclica del tiempo: el sol nace cuando llega el invierno, en primavera se convierte en adulto, durante el verano envejece y muere en otoño. Es un proceso de cambio y evolución que comparte la naturaleza en general.