Por qué se resisten los sindicalistas a la reforma laboral impulsada por Milei
ARGENTINA | El estudio oficial analizó más de 50 convenios colectivos de trabajo y reveló la existencia de “múltiples aportes compulsivos” que se aplican a todos los empleados, incluso a quienes no están afiliados. Entre ellos se destacan los llamados “aportes solidarios”, que el Gobierno considera una forma de “impuesto privado” y cuya eliminación ya había sido intentada sin éxito mediante el DNU 70/2023, frenado por la Justicia.
De acuerdo al informe, los gremios de Camioneros, Encargados de Edificios, Comercio, Construcción, Metalúrgicos y Gastronómicos concentran la mayor parte de los fondos. Solo esos seis sectores recaudan en conjunto casi 2 billones de pesos, equivalentes a más de 1300 millones de dólares.
El Sindicato de Camioneros, liderado por la familia Moyano, percibe unos $206.522 millones anuales, con un promedio de $845.401 por trabajador.
Los Encargados de Edificios llegan a recaudar $79.302 millones, es decir, $1,3 millones por empleado al año.
En el caso del Sindicato de Comercio, que agrupa a 1,2 millones de trabajadores, los ingresos por aportes ascienden a $1 billón anual.
La UOCRA y los gremios metalúrgico y gastronómico también superan el millón de pesos promedio anual por trabajador.
Desde el Ministerio de Desregulación advirtieron además que, junto a los aportes regulares, se detectaron pagos “extraordinarios” o “de emergencia” destinados a cubrir déficits de obras sociales o gastos edilicios, que en muchos casos se renuevan año tras año.
El propio Sturzenegger, que viene encabezando una cruzada contra lo que denomina “privilegios gremiales y empresariales”, sostuvo que “los sindicatos cobran peajes que afectan la libertad del trabajador a no asociarse”. También recordó que el Gobierno busca consolidar un sistema basado en aportes voluntarios y mayor transparencia en la negociación colectiva.
La publicación del informe reavivó el enfrentamiento entre el oficialismo y las organizaciones sindicales, que se preparan para resistir la reforma laboral. El Ejecutivo, por su parte, insiste en que el régimen actual es “arcaico, rígido e imprevisible”, y que su modificación es clave para la creación de empleo formal y el crecimiento económico.