Ablación de órganos al adolescente fallecido tras un disparo accidental en Jacinto Arauz
LA PAMPA | El joven, identificado como Benjamín Zaikoski, oriundo de la localidad de Abramo, había sufrido la herida el pasado viernes 14, cuando se encontraba cazando patos junto a un amigo de 14 años en una zona descampada cercana al barrio Plan 5.000, junto al canal de desagüe pluvial que desemboca en la laguna de Jacinto Arauz.
Según el relato de testigos, el disparo —realizado de manera accidental— impactó en el cuello, a la altura de la nuca, y el proyectil quedó alojado en la mandíbula. Tras el hecho, su amigo lo cargó por el terreno y comenzó a pedir ayuda desesperadamente. Una joven de 18 años escuchó los gritos, se acercó para asistirlos y dio aviso inmediato a la Policía.
El menor fue trasladado de urgencia y permaneció internado en estado crítico hasta este domingo, cuando se confirmó su muerte cerebral. A partir de ese momento se activaron los protocolos correspondientes y se iniciaron los contactos con el Incucai, dando paso a un operativo de ablación que se extendió durante varias horas.
La decisión de donar órganos, especialmente en casos que involucran a adolescentes, adquiere un valor inmenso porque transforma el dolor de una tragedia en una posibilidad de vida para muchas personas. Cada donante pediátrico o adolescente es fundamental dentro del sistema sanitario, ya que existen niños y jóvenes que solo pueden recibir órganos de personas de su misma franja etaria. En situaciones como esta, donde una familia atraviesa un momento de profundo impacto emocional, el acto de permitir la donación se convierte en un gesto de enorme humanidad y solidaridad, capaz de iluminar la vida de quienes esperan una oportunidad para seguir adelante.