Pirotecnia en Realicó: sancionado en Navidad, habilitado en Año Nuevo
Días atrás, InfoTec 4.0 había puesto el foco en la aplicación selectiva de sanciones tras conocerse que uno de los organizadores de eventos fue multado por utilizar luces artificiales durante la noche del 24 de diciembre. Aquella situación abrió interrogantes sobre los criterios utilizados por el área de control municipal a cargo de Daniel Fabrega y la coherencia en la toma de decisiones.
Sin embargo, lo sucedido el 31 de diciembre profundiza aún más esas dudas. Según pudo confirmar este medio, el mismo organizador que había sido sancionado en Navidad utilizó nuevamente luces artificiales de bajo impacto sonoro durante Año Nuevo, esta vez con autorización del Municipio.
El contraste entre ambos episodios —separados por apenas una semana— vuelve a dejar expuesta una falta de uniformidad en los controles, que resulta difícil de explicar desde el punto de vista normativo. Si una práctica fue considerada sancionable el 24 de diciembre, no queda claro por qué dejó de serlo para el 31.
Tal como se planteó en la nota anterior de InfoTec 4.0, el problema no radica únicamente en el uso de pirotecnia, sino en la ausencia de reglas claras y previsibles, tanto para los organizadores de eventos como para la comunidad en general. La aplicación desigual de sanciones no solo genera confusión, sino que debilita el sentido de las normas y la credibilidad de los controles.
A este escenario se suma otro antecedente que refuerza los cuestionamientos. Durante la noche del 24 de diciembre, solo uno de los eventos realizados en Realicó fue sancionado por el uso de luces artificiales, mientras que otra fiesta desarrollada en la misma localidad, en la misma fecha y con la utilización del mismo tipo de efectos lumínicos, no recibió ningún tipo de sanción ni observación por parte del Municipio.
Vale aclarar que las luces artificiales utilizadas en eventos públicos, y que según pudo saber este medio fueron adquiridas a una empresa nacional debidamente habilitada, presentan un bajo impacto sonoro. Este tipo de dispositivos forma parte de una tendencia que busca reemplazar la pirotecnia tradicional, ya que la Cámara Argentina de Fuegos Artificiales impulsa un cambio de hábitos orientado a reducir los efectos perjudiciales que los estruendos generan tanto en personas con hipersensibilidad auditiva como en los animales.