Pehuajó: evacuaron a una beba prematura, pero debieron usar la pista de Casares por falta de balizamiento
PEGHUAJÓ | Una vez más, la solidaridad privada y la pericia profesional debieron suplir las falencias de la gestión pública. Un avión sanitario de la provincia de Buenos Aires, equipado con tecnología de alta complejidad, arribó a la zona para realizar el traslado crítico de una beba prematura de solo 32 semanas de gestación, nacida en el Hospital Público de Pehuajó.
Dada la fragilidad de su estado de salud, la niña requería una derivación urgente al Hospital Piñeiro de Junín. Sin embargo, lo que debería haber sido un operativo lineal se topó con una traba evitable: el Aeródromo Municipal de Pehuajó no cuenta con balizamiento para operaciones nocturnas.
Frente a la imposibilidad de que el avión sanitario aterrizara en el aeródromo de Pehuajó, debió intervenir el reconocido piloto acrobático Jorge Malattini. Con el desinterés que lo caracteriza, puso a disposición su aeródromo privado para que la aeronave pudiera operar con seguridad, recibir a la paciente y concretar el despegue hacia Junín. No es la primera vez, a decir verdad ya se contabilizan varios episodios donde pacientes graves que debían ser evacuados de noche, debieron ser trasladados por tierra hasta Casares para utilizar el balizamiento que posee el piloto casarense en su pista privada y para trabajo agrícola.
La situación obligó además a que la bebé fuera trasladada primero por tierra —con el riesgo que ello implica para una prematura extrema— hasta el punto de encuentro que permitiera la logística aérea. Lo más grave es que primero la ambulancia debió ir a buscar la incubadora de la aeronave, llevarla hasta Pehuajó, ahí acondicionar a la bebé en la misma y luego regresar nuevamente a la pista de Carlos Casares para que fuera ingresada a la aeronave, una serie de riesgos y tiempos innecesartios si la infraestructura de aeroportuaria de Pehiajó contara con los elementos necearios para operar de noche.
¿Gasto o inversión?
Este episodio vuelve a encender la polémica sobre las prioridades de Zurro, el mediático intendente de Pehuajó. Contar con un aeródromo debidamente equipado y balizado no es un lujo para pocos, sino una herramienta de emergencia sanitaria fundamental.
Los políticos parecen no comprender que la infraestructura aeronáutica es, ante todo, una inversión para salvar vidas. Hoy, gracias a la generosidad de un privado y al equipo médico bonaerense, la historia tuvo un final operativo exitoso, pero queda flotando la pregunta: ¿Hasta cuándo se dependerá de la voluntad de particulares por la falta de gestión en lo público?