Formar emprendedores en el campo: el exitoso modelo del Colegio Agropecuario de Realicó
REALICÓ | Aprender haciendo: El riesgo como maestro
Uno de los puntos más disruptivos del modelo es la gestión del riesgo. Los estudiantes firman un contrato de alquiler con el colegio para usar las instalaciones y deben realizar una inversión inicial de capital. "El emprender se enseña quitando el miedo", afirma Lanzetti.
El sistema incluye:
Prácticas Profesionalizantes: Los alumnos salen al mercado laboral real durante 15 días, trabajando en industrias lácteas, estancias o cosechas, viviendo en casillas y cumpliendo horarios técnicos.
Gestión Integral: Deben encargarse del marketing, la contabilidad (IVA, monotributo, márgenes brutos) y hasta la contratación de "empleados", que suelen ser alumnos de sexto año.
Pago de Alquiler con Mejoras: Al finalizar, el "alquiler" de las instalaciones se paga dejando una mejora física para la institución, fomentando la responsabilidad generacional.
El éxito más allá de la rentabilidad
Para Lanzetti, el éxito no se mide en si la empresa gana dinero —aunque los chicos suelen usar las ganancias para sus viajes o fiestas de egresados— sino en la toma de decisiones. "Vos podés fundirte, y nosotros como profes acompañamos, pero las decisiones son tuyas", explica. El proceso obliga a los jóvenes a integrar conocimientos de matemática, lengua (en los informes) y arte (en el diseño de logos), rompiendo la estructura fragmentada de la educación tradicional.
El desafío de la comercialización digital
En un entorno rural, el desafío es la venta. Los alumnos han pasado de las ferias tradicionales a una fuerte estrategia en redes sociales. Según la docente, se los impulsa a vencer la vergüenza y mostrar el proceso productivo en video, entendiendo que hoy la comunicación es la base de cualquier negocio agropecuario moderno.