"No es un paso atrás ni al costado, es un paso adelante": las palabras de la ministra de Educación en los 50 años de la Escuela Nº 7
REALICÓ | En el marco de los festejos por los 50 años de la Escuela de Apoyo a la Inclusión Nº 7 de Realicó, la ministra de Educación de La Pampa, Marcela Feuerschvenger, tomó la palabra para dirigirse a la comunidad educativa en un discurso cargado de emoción, en el que destacó la lucha histórica de las familias fundadoras y el camino recorrido por la institución a lo largo de cinco décadas.
La funcionaria comenzó agradeciendo a quienes, hace 50 años, golpearon puertas y caminaron con la convicción de que sus hijos merecían otras oportunidades, y remarcó que detrás de ese esfuerzo había también una mirada crítica sobre una sociedad pampeana que debía transformarse. En ese sentido, recordó una conversación con Carlos (Botta), una de las personas que impulsó la creación de la escuela, quien le había contado que su motivación había sido una situación personal: la necesidad de garantizarle a su hijo Gabriel un lugar en la sociedad. Según remarcó la ministra, ese mismo impulso sigue siendo hoy el motor de muchas familias.
Feuerschvenger repasó además los distintos nombres que fue adoptando la institución a lo largo de su historia —escuela diferencial, escuela especial, escuela de apoyo a la inclusión— y explicó que cada una de esas denominaciones representó un paradigma diferente, aunque todas compartieron el mismo objetivo: garantizar que todas las personas tengan las mismas oportunidades. La funcionaria subrayó que ese cambio de enfoque refleja una apertura de pensamiento que permitió repensar la educación en función de los distintos contextos históricos.
La ministra explicó también el sentido del actual nombre de la institución, vinculado a un paradigma que sostiene que todos los chicos y chicas deben formar parte de la escuela común, ya sea en el nivel inicial, primario, secundario o en la formación profesional, con el acompañamiento necesario en cada caso. En esa línea, se preguntó por qué una familia con un hijo con discapacidad y otro sin discapacidad debería enviarlos a instituciones distintas, y remarcó que la escuela debe ser la del barrio, la del pueblo, la de todos, con equipos de trabajo que acompañen tanto al estudiante como a su familia.
La funcionaria expresó también su deseo de que, en algún momento, la sociedad pampeana ya no necesite hablar de inclusión sino directamente de apertura social, en tanto remarcó que todas las personas necesitan apoyos y acompañamiento en distintos momentos de la vida. En ese marco, mencionó los desafíos que enfrenta actualmente la provincia en materia educativa, destacando el trabajo que realiza la escuela técnica de la localidad para que los estudiantes puedan titularse con una formación que los habilite para el mundo laboral, así como los avances logrados en los colegios secundarios para que los alumnos que requieren apoyos también puedan completar su titulación.
Hacia el cierre de su discurso, la ministra remarcó que, para el Gobierno provincial y para el Ministerio de Educación, el camino recorrido en materia de inclusión nunca representa un retroceso ni una detención, sino siempre un paso hacia adelante. Sostuvo que así como hace 50 años se dio un paso fundacional, las nuevas generaciones tienen la responsabilidad de seguir avanzando en la mejora de los acompañamientos y las oportunidades, no solo en el ámbito escolar sino también en los clubes, los espacios públicos y la sociedad en su conjunto. Finalmente, agradeció a la comunidad educativa, a las familias y a los equipos de trabajo por sostener este proceso a lo largo de cinco décadas, y cerró su intervención deseando felices 50 años a la institución.