BRONCA TRAS LA APERTURA DESDE CHILE, DOS HISTORIAS PARERENSES 

Regionales 23 de junio de 2020 Por Carlos Manuel Rodríguez
"En febrero me traje a mi papá, para cuidarlo y para que no esté solo. Él había tenido un ACV y mi tranquilidad era tenerlo cerca", comienza a contarnos su historia familiar Ariela Rodrigo, una parerense radicada hace alrededor de 25 años en Córdoba, a donde llevó para dar cuidados a su papá, Rodolfo, quien prácticamente toda su vida vivió en Parera.
ARIELA

Y pasó lo de la pandemia, y a todos nos atravesó esta inédita situación de desarraigo afectivo e impotencia.

"También fue una tranquilidad tenerlo en casa por todo lo que implicaba hacer la cuarentena. Acá en Córdoba con los nuevos casos no se nos permite movernos entre los diferentes departamentos. Es por eso que surgió lo que escribí. Estar encerrados y controlados si salimos y leer que entran desde Chile sin el más mínimo cuidado, me hace pensar que no aprendimos nada. Que no se está gestionando bien." agregaba Ariela tras un indignado posteo en su cuenta de Facebook luego de conocer el permiso de paso a chilenos hacia Argentina.

Es cierto que este tipo de permisos trasandinos, son muy puntuales y para casos particulares con los correspondientes permisos, pero para los argentinos que en algunos casos no podemos recorrer escasos kilómetros para abrazar a nuestros seres queridos suena a burla.

FAMILIA
Ese es el caso de Lorena Roberi, otra parerense que hace mas de 3 meses que no puede visitar a toda su familia, madre, hermanos y sobrinos, estando en Huinca Renancó, a tan solo a 20 Km del límite interprovincial.

"En Huinca vivimos la cuarentena desde un principio con mucha conciencia y mucho respeto, sobre todo porque nos tocó muy de cerca, ahí te das cuenta que nadie esta ajeno ni libre de lo que está pasando en el mundo. Por eso la enfrentamos siempre con mucha responsabilidad para cuidarnos y para cuidar a los demás. Respetamos absolutamente todos los protocolos y flexibilizaciones que las autoridades iban y van estableciendo. En mí caso con mí esposo y mis hijos no estamos desesperados por un viaje, ni por una gran juntada con amigos, ni mis hijos por ir a una fiesta o a un boliche, de hecho pasamos sus cumpleaños solos en casa, solo deseamos algún permiso especial con todos los controles que las autoridades requieran que dejen venir unos días a mí mamá, y que cuando ella quiera volver a su casa no tenga que hacer la cuarentena en un hotel. Tan simple como eso, por esto es que uno lee noticias como la de hoy que abren fronteras con Chile cuando ese país está en el pico máximo de positivos, y a nosotros no nos dejan el traslado de una persona mayor entre dos localidades a solo 60 km declaradas hace dos meses ya como zonas blancas, es cuando uno se angustia y le agarra impotencia y siente la necesidad de volcar nuestro sentimiento en una red social."

Como el caso de Lorena hay cientos, hay miles... con sus variables, con sus angustias y ansiedades, por no poder fundirse en un abrazo con su mamá o simplemente acercar una flor en el día del padre.

En otro de los párrafos Ariela Rodrigo nos contaba desde Córdoba: "Mi papá, como tantos otros viejos, no tiene la tarjeta para poder cobrar la jubilación. Averiguamos por todos los medios y no existe ninguna forma de poder hacerlo... o mejor dicho, hay dos formas, una es ir a Anses de Córdoba y autorizar a alguien para que pueda realizar trámites a través de escribanos, con el detalle que al ser Zona Roja y Anses esta cerrado. La otra opción es ir al límite de la Pampa. Que alguien lo busque a mi papá y pase 14 días de aislamiento en Rancul... solo... con 77 años... lo cual mi viejo no quiere hacer. Y la verdad es que es entendible."

Ante esta situación en la que las políticas públicas se orientan en evitar los contagios de coronavirus, el virus de la soledad y el desarraigo parecen pegar tan duro como la pandemia: "¡Es todo tan rígido!" se lamenta Ariela.

Carlos Manuel Rodríguez

Redacción PARERA.

Boletín de noticias