EL PASO DE MARADONA POR LA PAMPA PREVIO AL MUNDIAL USA 94

Provinciales 25 de noviembre de 2020 Por InfoTec 4.0
10 de abril de 1994, en el año del Mundial de Estados Unidos, el que dejó un sabor más que amargo en el mejor jugador de la historia, fue la fecha en la que Maradona aterrizó en La Pampa para prepararse de cara a la cita mundialista.
maradona oficial

Diego Maradona es sin dudas el ícono del deporte argentino más importante de toda la historia. El fútbol, la fama, el barrio, las drogas, todos componentes que estuvieron presentes en su vida pero aún así no lograron retener el huracán futbolístico que los pies del joven nacido en Fiorito contenían. 

La primera impresión de Diego al llegar al campo «El Marito» no fue la mejor. "¿A dónde me trajeron?", preguntó. Las comodidades que tenía en Europa, Buenos Aires y donde fuese que lo recibieran en esos mismos lugares quedaron. Vino a La Pampa, plena del campo, los animales y la siembra, para transpirar esfuerzo y ponerse a punto para Estados Unidos 1994, el mundial que marcó su fin en la selección.

Visiblemente molesto, su entrenador Signorini fue crudo con el Diego: "A Fiorito te trajimos", respondió. Fue el renacer del mejor futbolista de la historia para volver a repetir lo acontecido 8 años antes en México, cuando levantó en el gran estadio Azteca la dorada, única e inigualable Copa del Mundo, que se trajo luego de desandar el verde césped del campo de juego mexicano y dejar allí desparramado a medio equipo ingles luego de una jugada inédita, o dejar a los otros 5 anonadados, luego de un gol sentimentalmente incomparable.

Vestido con un equipo deportivo con los colores de la Selección Argentina, Diego Maradona pisó suelo pampeano el 10 de abril de 1994 y fue recibido por un centenar de santarroseños en el aeropuerto local, al que arribó en un vuelo regular de Austral junto a su representante de entonces, Marcos Franchi, y un séquito de colaboradores y periodistas. En la capital pampeana lo esperaba su papá, Don Diego, y su preparador físico personal, Fernando Signorini, quienes habían llegado un día antes para acondicionar el lugar en el que el astro comenzaría los entrenamientos de cara a su gran objetivo: jugar el Mundial de Estados Unidos ’94.

En un Mercedes Benz rural color bordó, Diego y los suyos partieron rumbo a la estancia El Marito, en la zona de El Tropezón, donde Don Angel Rosa y su señora fueron anfitriones y testigos de una semana histórica para los pampeanos, hace exactamente 25 años.

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El Gráfico

"Yo quería que Diego volviera a las fuentes", resumió Signorini al referirse a la decisión de traer a Maradona a entrenar a La Pampa para alejarlo de los flashes y de las tentaciones que lo atormentaban.

"Diego tenía tres opciones", recordó el profe, porque además de La Pampa estaban las posibilidades de ir al Haras La Quebrada o al Haras Santa María, ambos en la provincia de Buenos Aires. «Del campo El Marito no teníamos muchas referencias, salvo que Diego había conocido a la familia en una playa del sur bonaerense (playa Marisol, cerca de Reta) y Don Rosa lo había invitado a venir", agregó.

La estancia pampeana fue la elegida y allí el capitán campeón del mundo en México ’86 estableció su base de trabajos durante ocho días, combinándolos con permanentes viajes a Santa Rosa para entrenar en el gimnasio de boxeo de Miguel Angel Campanino, en el Tiempo Libre de Omar Lastiri y en la pileta cubierta del Club All Boys.

"Es cierto que las comodidades eran las básicas, pero esa era nuestra idea», recordó Signoini. «Diego era adicto a la televisión, y en el campo había un televisor chiquito blanco y negro, con un solo canal y que se veía todo nevado. Cuando vio eso fue cuando me dijo ‘a dónde me trajiste’, y yo le contesté ‘a Fiorito’, porque fue como un viaje al pasado de Diego", explicó el PF.

"Esos días, en ese lugar, junto a amigos de la familia que habían viajado, recordaban sus tiempos de Fiorito, sus luchas…, y todo eso lo ayudó a Diego. Fue duro el primer día, pero después lo disfrutamos mucho. Creo que fueron de los mejores días que pasamos en los diez años que estuvimos juntos", añadió el profe.

Al repasar aquellos días de hace 25 años, Signorini, quien fuera uno de los más apegados confidentes del "Diego persona" en toda su carrera -y uno de los más valorados por ‘El 10’ por su sinceridad y perfil bajo-, habló de lo difícil que era para Maradona no tanto el entrenamiento físico, sino la necesidad de alejarse de los fantasmas de la adicción a las drogas que lo perseguían.

"El momento personal de Diego era muy especial. Por un lado estaba el deseo de jugar un Mundial, porque era la primera vez que Dalma y Gianina (dos de sus hijas) lo iban a ver siendo grandes en un Mundial. Pero por otro lado estaba el flagelo de la adicción, al que él decidió darle lucha en ese período. Y recuerdo aquellos días en La Pampa con mucha emoción porque la lucha de Diego fue enorme", comentó Signorini.

En ese sentido, eligió una anécdota tan dura como reveladora para explicar los momentos que atravesaron juntos cuando el síndrome de abstinencia acosaba a Maradona: "Recuerdo una vez en la que Diego entra a mi habitación a la medianoche, me mira con los ojos fijos y hace una seña… Entonces me abrigo, salimos al campo los dos solos y nos pusimos a correr a la luz de una luna increíble que nunca olvidé. Fuimos hasta la tranquera, hicimos distintos movimientos, hasta que él me dice ‘bueno, ya está’. Había pasado, y a dormir hasta el otro día".

"Fue muy duro. Pero era tal su decisión y era tan fantástico el lugar, que hizo que todo fluyera de manera más simple, aunque de simple no tenía nada", agregó Signorini ayer, 25 años después. "Parece que fuera ayer que íbamos camino a Santa Rosa para intentar ayudar a Diego a cumplir ese sueño", cerró.

MARADONA PAMPA
Gentileza: Dos Bases

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