Choque de modelos: Kicillof y Milei tensan el debate por la inteligencia artificial en Argentina

El avance de la inteligencia artificial (IA) abrió un nuevo frente de disputa política entre la Provincia de Buenos Aires y el Gobierno nacional. Dos modelos contrapuestos —uno regulatorio y preventivo, otro desregulador y orientado a atraer inversiones— quedaron expuestos tras la decisión del gobernador Axel Kicillof de establecer las primeras reglas formales del país para el uso de esta tecnología en la administración pública bonaerense.

Nacionales23/11/2025InfoTec 4.0InfoTec 4.0
INTELIGENCIA ARTIFICAL

NACIONALES | La resolución 9/2025, firmada por la Subsecretaría de Gobierno Digital, convierte a Buenos Aires en la primera jurisdicción argentina en implementar un marco de control para sistemas de IA. La norma obliga a todos los organismos estatales provinciales que desarrollen, contraten o utilicen estas herramientas a realizar evaluaciones previas de riesgo, clasificar los sistemas según su nivel de criticidad (inaceptable, alto, limitado o nulo) y advertir a la ciudadanía cuando interactúe con procesos automatizados.

Además, crea el Registro de Inteligencia Artificial, que quedará bajo la órbita de la Dirección Provincial de Innovación Digital. El objetivo, según fuentes oficiales, es establecer mecanismos preventivos que garanticen derechos y transparencia en un ecosistema tecnológico en expansión acelerada.

Este esquema se alinea con tendencias regulatorias internacionales: la Unión Europea, Australia y organismos multilaterales ya avanzaron en normas similares. Sin embargo, representa una novedad en el país, donde las reglas sobre IA aún están fragmentadas y, en muchos casos, en etapa exploratoria.

La estrategia nacional: menos regulación, más inversión
Mientras tanto, el Gobierno del presidente Javier Milei sostiene una visión diametralmente opuesta. Su enfoque apuesta por una desregulación casi total de la IA con el objetivo de atraer inversiones de infraestructura tecnológica y consolidar al país como un hub regional de innovación.

Parte de esa estrategia estuvo en el centro de la campaña presidencial cuando se anunció que OpenAI —líder global en IA— manifestó interés en instalar en Argentina un centro de datos a gran escala, un proyecto conocido preliminarmente como "Stargate Argentina". Aunque la iniciativa aún no avanzó formalmente, la Casa Rosada la enmarca como un símbolo del camino que el oficialismo pretende recorrer.

Este planteo —que desde el mileísmo definen como “pro-mercado y anti-burocrático”— contrasta directamente con el perfil regulatorio bonaerense, al que el Presidente suele referirse como propio del “partido del Estado”.

El Congreso, nueva arena de disputa
El debate por la IA también se trasladó al Parlamento. La Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Diputados dictaminó un proyecto impulsado por Daniel Gollán (UxP) que propone la creación de un marco legal integral para el desarrollo y uso responsable de sistemas de inteligencia artificial en todo el país.

A diferencia de la regulación provincial, esta iniciativa abarca tanto al sector público como al privado y se apoya en principios éticos y de protección de derechos humanos. Sin embargo, desde La Libertad Avanza y bloques aliados sostienen que podría imponer barreras excesivas a startups y emprendedores tecnológicos, argumentando que un exceso de controles podría frenar la innovación.

De este modo, la regulación bonaerense aparece como el primer episodio de una disputa más amplia: la definición del modelo argentino de inteligencia artificial. ¿Regulación preventiva o desregulación para atraer inversión? El choque entre Kicillof y Milei promete profundizarse en un escenario en el que la IA dejó de ser un tema técnico para convertirse en un campo central de la política contemporánea.

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