En los últimos días, se observaron a operarios equipados con motoguadañas y chalecos naranjas reflectivos realizando tareas de corte de pasto en veredas frente a domicilios particulares. La modalidad llamó la atención porque se trata de espacios cuyo mantenimiento corresponde, en principio, a los frentistas, y abrió interrogantes sobre los criterios que utiliza el municipio para decidir dónde intervenir y cómo recuperará el costo del trabajo.