Pilotos de American Jet en General Pico: 40 años volando, una pasión intacta
GENERAL PICO | Este martes, el arribo del avión turbohélice de la empresa American Jet al Aeródromo de General Pico marcó un nuevo hito en las gestiones por recuperar los vuelos comerciales en la ciudad. Luego del aterrizaje, el medio En Boca de Todos HD entrevistó a Gustavo Regino y Carlos Grillo, pilotos a cargo del vuelo, quienes compartieron su extensa trayectoria en la aviación y su visión sobre el presente y futuro del transporte aéreo regional.
Ambos acumulan más de cuatro décadas en el aire, una vida entera dedicada a los aviones. “Tengo 41 años como piloto”, contó Regino, nacido en Norberto de la Riestra, en el partido bonaerense de Navarro. “Mi papá no era piloto, pero me regaló un avión a pedales antes que un autito. Desde que tengo memoria, quise volar”.
Grillo, oriundo de Aedo, recordó con emoción sus visitas de niño a Aeroparque, acompañado por su padre. “Íbamos los domingos a ver aviones. Yo creo que nací siendo piloto y me di cuenta más tarde”, confesó. Ambos se formaron como pilotos civiles: Regino comenzó su carrera en Lobos y Grillo en el Aeroclub de La Matanza.
A lo largo de su carrera, pilotaron aeronaves de todo tipo. Regino lanzó paracaidistas durante más de 20 años, pasó por la aviación ejecutiva y voló en SOL Líneas Aéreas, donde conoció a Grillo. Tras el cierre de esa compañía en 2016, continuaron en Avianca, Flybondi y, actualmente, American Jet.
Consultados sobre el presente de la aviación regional, fueron categóricos: “Hay muy buenos aeropuertos en el interior del país, con infraestructura, combustible, pistas. Es una picardía que no se usen”, opinó Grillo. Recordaron rutas hoy abandonadas que resultaban claves para trabajadores, como los vuelos a pozos petroleros en el sur.
Respecto al modelo de avión que aterrizó en General Pico, ofrecieron detalles técnicos: un Fairchild Swearingen Metro 23, un biturbohélice con capacidad para 19 pasajeros, que vuela a 25.000 pies (7.600 metros) y cuenta con dos bodegas de equipaje. El trayecto desde Pico a Aeroparque, en condiciones normales, toma una hora.
Cuando se les preguntó qué significa volar, no dudaron en definirlo como una forma de vida. “Es el escape”, dijo Regino. “Una señora me dijo una vez: ustedes son una raza rara, dejan todo por el avión. Y sí, si no lo hacés, te enfermás”. Grillo sumó: “Esto te relaja. Es una pasión. Es difícil vivir de esto en Argentina, pero es lo más lindo que hay”.
Ambos aseguraron que, mientras la salud lo permita, seguirán volando. “Y si no, seguiremos ligados al sector desde otro rol. Esto es para toda la vida”, concluyó Regino. Antes de partir, dejaron un mensaje alentador para Pico: “Ojalá que se concreten los vuelos. La próxima vez, nos quedamos a comer un asado”, bromearon con entusiasmo.