“Una casa no es solo ladrillos; es el comienzo de una vida digna, con esperanza”
ALTA ITALIA | En representación de todos los nuevos propietarios, Yandre tomó la palabra para expresar lo que significa este logro colectivo y personal. “La entrega de una vivienda no es simplemente la entrega de una estructura de ladrillos; es la concreción de un anhelo, la posibilidad de comenzar o continuar con una vida digna, seguridad y esperanza”, sostuvo con voz firme, pero visiblemente emocionada.
Su mensaje fue más allá de lo institucional. Pintó con palabras el futuro que cada familia empezará a construir en su nuevo hogar: “Una casa es un lugar donde cada mañana tendrá olorcito a pan tostado y mates compartidos, donde los más chicos correrán descalzos por los pasillos y se harán las tareas escolares en la mesa de la cocina”.
Yandre también destacó el valor simbólico de este paso en la vida de las familias, muchas de las cuales han atravesado largos años de espera y esfuerzo. “Sabemos que detrás de cada familia hay una historia de lucha, de trabajo constante, de sacrificio silencioso”, afirmó, reconociendo que el acceso a una vivienda es también un reconocimiento a esas trayectorias.
En uno de los pasajes más aplaudidos, destacó: “Cada una de estas llaves simboliza más que un acceso a un espacio físico. Representa un sueño hecho realidad, conjuntamente con un compromiso de un Estado que entiende que el derecho a una vivienda digna es también el derecho a una vida mejor”.
El discurso cerró con un deseo que resonó fuerte entre los presentes: “Que cada mañana y cada hogar que hoy se abre sea sinónimo de paz, abrigo y felicidad”.
Las palabras de Geraldine fueron celebradas por toda la comunidad, y dieron el tono humano a una jornada que quedará en la memoria de las 20 familias que, desde hoy, inician una nueva etapa con un techo propio, y sobre todo, con una nueva esperanza.