Provocación y oportunismo: el artista chileno que busca fama a costa de Milei y Trump
MADRID | Miranda, conocido por sus acciones provocadoras y efímeras, buscó nuevamente captar atención mediática con una intervención que duró apenas media hora antes de ser retirada. En la escena improvisada, Trump aparecía con traje y corbata roja junto a Melania, mientras el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu figuraba caracterizado como el muñeco asesino Chucky. A los pies del expresidente estadounidense, una figura del mandatario argentino —convertido en perro— completaba la instalación junto a tres ratas que representaban a dirigentes españoles de derecha: Isabel Díaz Ayuso, José Luis Martínez-Almeida y Santiago Abascal.
Lejos de aportar una reflexión profunda, la acción de Miranda vuelve a inscribirse en la lógica del impacto fácil y la búsqueda de notoriedad a través de la polémica. “A mí me interesa tocar los cojones”, declaró sin filtros a la agencia EFE, evidenciando que su objetivo no es el arte comprometido ni el análisis político, sino la provocación mediática.
El propio Museo de Cera se desligó del hecho, aclarando que la instalación no formó parte de ninguna exposición oficial. Según trascendió, Miranda y sus colaboradores ingresaron al lugar con las figuras ocultas en mochilas, las colocaron durante unos minutos, registraron el material audiovisual y luego desmontaron todo sin autorización.
No es la primera vez que el artista genera controversia. En 2022 había instalado en plena Puerta del Sol una escultura del rey emérito Juan Carlos apuntando con un rifle a la estatua del Oso y el Madroño, otra acción que buscó, más que una reflexión estética, encender titulares.
El autor de las obras, el artista cileno Nicolás Miranda
Miranda se define como “performer contextual”, pero sus intervenciones parecen responder más al afán de viralización que al compromiso artístico. Su más reciente “obra”, con Milei y Trump como protagonistas involuntarios, confirma una tendencia en la que el arte se convierte en espectáculo, y el escándalo, en herramienta de promoción personal.