Cuando la Justicia no funciona: una violación impune habría desencadenado el ataque
QUEMÚ QUEMÚ | Pugener aseguró que el hombre hoy hospitalizado había abusado de su hija menor hace más de diez años. En su testimonio, que generó un fuerte impacto en la comunidad, relató episodios de violencia extrema que —según sostiene— derivaron en una condena judicial a seis años de prisión que nunca habría sido cumplida debido a la fuga del acusado a Buenos Aires. Frente a ello, el padre cuestionó con dureza al sistema judicial, al que responsabiliza por permitir que el agresor retomara su vida libremente en la localidad.
La intervención de Pugener no solo confirmó versiones que circulaban como rumor en Quemú Quemú, sino que agregó tensión al expediente actual, en el que se investigan “lesiones graves” contra la víctima del ataque. El fiscal Francisco Cuenca aclaró que la justicia debe focalizarse en los hechos recientes y calificó al pasado como “una cuestión aparte”, aunque el contexto resulta inevitable para comprender el impacto comunitario del caso.
Sobre esa "cuestión aparte" como indicó el fiscal, el padre de los presuntos atacantes describió con crudeza que "Hace 10 años este, como quieran llamarlo, la violó, le metió la cabeza adentro de un fuentón con agua, le dio una paliza y la largó desnuda a la calle a mi hija", relató Pugener, exponiendo la gravedad de los hechos que motivaron la reacción de sus hijos.
De acuerdo con la información judicial, los tres hermanos —dos adultos y un menor de edad— fueron formalizados y se encuentran bajo medidas de restricción y prohibición de contacto mientras se investiga la evolución médica de la víctima, quien presenta un compromiso severo en uno de sus ojos. El hecho ya contaba con antecedentes previos, ya que días antes se registró otro ataque que terminó con lesiones leves y daños, motivo por el cual ambos legajos fueron acumulados.
Mientras la justicia avanza sobre el hecho actual, el testimonio de Pugener reabre un debate profundo sobre la respuesta institucional frente a delitos contra la integridad sexual, el alcance de las penas y la desconfianza social en el sistema. El episodio dejó expuesta una fractura que va más allá de la violencia episódica: una comunidad conmocionada, una familia que reclama justicia por hechos del pasado y un sistema judicial que ahora deberá analizar no solo la agresión, sino también el clima social que la rodea.
El caso, que combina antecedentes de abuso, denuncia de impunidad y un ataque reciente de extrema violencia, continúa en investigación y mantiene en vilo a Quemú Quemú.