EE.UU. usó bombas “antibúnker”: Cómo fue el ataque que destruyó tres centros nucleares de Irán
TEHERÁN | La operación —que fue calificada por el presidente Donald Trump como “un éxito militar espectacular”— tuvo como blanco tres plantas nucleares claves del programa atómico iraní: Fordow, Natanz e Isfahán, todas asociadas a tareas de enriquecimiento de uranio con fines armamentísticos.
Según trascendió, el ataque fue ejecutado con bombarderos furtivos B-2 Spirit, aviones indetectables por la mayoría de los radares, que habrían cargado cada uno dos bombas antibúnker GBU-57A/B, con un peso aproximado de 13 toneladas. Estas municiones penetran varios metros de tierra o concreto antes de detonar, asegurando su destrucción desde el interior.
Objetivos críticos destruidos
La planta de Fordow, una de las más resguardadas y ubicada bajo una montaña en el norte de Irán, fue concebida para soportar bombardeos convencionales. Aun así, habría sido completamente destruida. Se trata de un centro altamente sensible: en 2023, la OIEA detectó allí partículas de uranio enriquecido al 83,7 %, un nivel próximo al necesario para fabricar una bomba nuclear.
Por su parte, Natanz, el más conocido de los centros nucleares iraníes, alojaba miles de centrifugadoras, tanto en edificios superficiales como subterráneos. Isfahán, en tanto, cumplía funciones de conversión química, generando el gas UF6 que alimenta los procesos de enriquecimiento de las otras dos plantas.
Un mensaje directo
Trump aseguró que todas las aeronaves regresaron a salvo a sus bases y que la operación había sido planificada con precisión quirúrgica. “Esto no se veía desde hace décadas”, afirmó al agradecer la cooperación del gobierno israelí y de sus mandos militares. También reiteró su advertencia a Teherán: “O habrá paz o una tragedia aún mayor”.
El ataque marca un nuevo escalón en la escalada del conflicto en Medio Oriente y deja al mundo en vilo por las posibles respuestas que Irán podría emprender en las próximas horas.