Grave denuncia en Embajador Martini: envenenaron a un perrito y temen por la seguridad de la comunidad
IMÁGENES SENSIBLES, VER CON PRECUACIÓN!!!
EMBAJADOR MARTINI | “Envenenaron a mi perrito que en estos momentos todavía está con el efecto del veneno y gracias a la veterinaria él está vivo. Tengo varios videos porque es continuo el cuidado que lleva y es muy triste que un animalito esté pasando por esto injustamente por gente desalmada que no tiene corazón ni conciencia. Hoy es mi perrito, pero podría haber sido una criatura”, expresó con indignación Valdivieso.
El caso fue atendido por la médica veterinaria Adriana Soledad Romero (MP 1364), quien detalló el cuadro: “El paciente canino se presentó con incoordinación, vómitos, hipersalivación, dificultad respiratoria, fasciculaciones musculares y episodios convulsivos recurrentes. Fue medicado, conectado a fluidoterapia y quedó bajo observación durante 24 horas. Su evolución es favorable, aunque continúa en tratamiento para prevenir secuelas”.
La profesional precisó que el perro habría ingerido el tóxico mezclado con carne de pollo en la intersección de calles 2 y 4 de la localidad. Según la sintomatología y la respuesta al tratamiento, se sospecha que se trató de un organofosforado, compuesto presente en muchos insecticidas.
Romero advirtió que no se trata del primer caso con estas características en Embajador Martini, lo que genera gran preocupación en la comunidad.
La denuncia abre nuevamente el debate sobre el envenenamiento de animales domésticos, una práctica cruel que no solo pone en riesgo la vida de las mascotas, sino también la salud de las personas.
Un organofosforado es un compuesto orgánico que contiene fósforo, comúnmente utilizado como insecticida debido a su capacidad para inhibir la enzima acetilcolinesterasa (AChE) de los insectos y otros organismos. Estos compuestos son conocidos por su toxicidad y pueden ser absorbidos por vía cutánea, pulmonar o digestiva, causando un síndrome colinérgico caracterizado por síntomas como salivación, lagrimeo, náuseas, diarrea, fasciculaciones musculares y, en casos graves, insuficiencia respiratoria. El tratamiento para la intoxicación incluye manejo de soporte y el uso de antídotos como la atropina y pralidoxima.