El norte pampeano "sin luz": un cierre de año marcado por el hartazgo y la desinversión
LA PAMPA | Con temperaturas que oscilaron entre los 38°C y 40°C, un prolongado corte en el suministro eléctrico dejó a miles de vecinos a la deriva. La falla, localizada en la línea de 33 kilovoltios que une Vértiz con Ojeda, fue el detonante de un apagón que comenzó antes del mediodía y se extendió, en algunos casos, hasta pasadas las 17:40.
Alimentos en riesgo y confort ausente
El horario no pudo ser más inoportuno. Con los refrigeradores cargados de alimentos para la cena de fin de año, el enojo de los vecinos es más que justificado. La preocupación por perder la cadena de frío de lo planificado para el festejo se sumó a la imposibilidad de mitigar el clima extremo.
Esta situación pone sobre la mesa una realidad innegable: la infraestructura energética de la región parece haberse quedado detenida en el tiempo. Mientras las localidades crecen y el confort hogareño evoluciona —con un aumento lógico en la cantidad de aires acondicionados por vivienda—, la red de distribución no ha seguido el mismo ritmo.
"Son líneas de la década del 80, necesitan una renovación urgente. Hay una clara falta de inversión por parte de la Provincia", recordó con dureza un ex intendente de la zona.
Pampeanos de "primera" y de "segunda"
El reclamo no es nuevo. Localidades como Embajador Martini o Ingeniero Luiggi llevan años denunciando una fragilidad sistémica: "Ante cualquier viento nos quedamos sin luz". Esta sensación de abandono alimenta una grieta interna peligrosa, donde los vecinos sienten que existen "pampeanos de primera y de segunda" dependiendo de cuán lejos se encuentren de los centros de decisión.
El esfuerzo humano frente a la desidia política
Es imperativo dedicar un párrafo aparte a los operarios de la Administración Provincial de Energía (APE) y de las cooperativas eléctricas. Mientras la política debate presupuestos, estos trabajadores debieron enfrentar el rayo del sol con 40°C para reparar tendidos obsoletos y devolver el servicio lo antes posible. Su labor, no debería ser el único parche ante la falta de planificación.
Un llamado a la acción para 2026
Sin lugar a dudas, el Gobierno pampeano debe tomar nota. No se trata de un fenómeno climático inusual, sino de la consecuencia directa de décadas de desinversión. El crecimiento de los pueblos es una buena noticia, pero si no viene acompañado de obras de infraestructura básicas, ese progreso se vuelve frágil.
El presupuesto 2026 debe priorizar estas obras que ya no pueden esperar más. Los vecinos del norte pampeano merecen algo más que disculpas; merecen una red eléctrica que esté a la altura del siglo XXI y que no los deje a oscuras cada vez que el clima se pone riguroso.