El Gobierno teme que el arzobispo Mario Poli cuestione su plan económico en la homilía del Tedeum

Nacionales 25 de mayo de 2022 Por InfoTec 4.0
Después de la ceremonia en la Catedral Metropolitana, Alberto Fernández participará de un almuerzo organizado por el Movimiento Evita en Florencio Varela para conmemorar el 25 de Mayo.  
Mario Poli durante el último Tedeum

“Con el Tedeum nunca se sabe, es una cita a ciegas”. La frase, en los labios de un alto funcionario de vínculo muy estrecho con Alberto Fernández, describe la incertidumbre y la inquietud que reinan en el Gobierno de cara a la tradicional cita religiosa que se realiza hoy en la Catedral Metropolitana. Como cada aniversario de la Revolución de Mayo, el arzobispo de Buenos Aires expresará su mirada sobre el rumbo del país, esta vez sin restricciones por la pandemia, frente al Presidente. El año pasado, Mario Poli se había manifestado de manera crítica sobre la gestión del Frente de Todos y, frente al empeoramiento de la situación social, en la Casa Rosada esperan un tono similar. Sin embargo, creen que no habrá “grandes sorpresas” por la situación de conflicto interno en la Iglesia.

El Tedeum, que se celebra cada 25 de Mayo en agradecimiento a Dios por el surgimiento del Estado argentino, tiene lugar, en un delicado contexto económico. Con un 40% de pobreza y una inflación galopante que se proyecta hacia el 80% anual, sobran los motivos para esperar reproches de parte del arzobispado en la ceremonia donde tradicionalmente la Iglesia opina sobre las condiciones actuales del país frente al Presidente. Durante su homilía del año pasado, Poli había advertido el crecimiento de la exclusión y la falta de trabajo, mientras Alberto Fernández lo escuchaba de manera virtual desde Olivos.

Hoy en la Casa Rosada admiten que esperan, de parte del arzobispo, un mensaje negativo, que podría complicar aún más la interna con Cristina Kirchner, principal opositora al plan económico de Martín Guzmán en el Gobierno. De todas formas, se aferran a la esperanza de que el discurso se mantenga dentro de límites “conservadores”. “Es obvio que va a hablar de agenda social, del reclamo por los precios y por la complicación de la canasta básica. Pero no vemos grandes ruidos o sorpresas”, dijo, optimista, un colaborador presidencial, y aseguró inclusive que “coinciden” con el diagnóstico.

Piensan que el cardenal evitará dar un discurso “sobreactuado” en contra de la administración nacional, en parte por la más reciente complicación de la interna en la Iglesia a raíz del proceso de auditoría, ordenado por el Papa Francisco desde Roma, por el supuesto manejo discrecional en la venta y alquiler de propiedades del Arzobispado porteño. “Está muy complicado por su situación adentro, va a hacer algo conservador”, opinó un funcionario del círculo de Olivos.

Cerca de Poli aseguran, como cada año, que su discurso está guardado bajo siete llaves y que sólo lo conoce el cardenal. Sin embargo, quienes lo frecuentan coinciden con el Gobierno en que su apreciación no estará exenta de cuestionamientos. “La cuestión social no está bien y esto viene desde hace muchos años. Él va a decir lo que piensa aunque sepa que a los gobiernos, muchas veces, no les gusta escuchar lo que les dicen los cardenales”, sostuvo una fuente eclesiástica.

Más allá de las consideraciones sobre el plan económico, en los últimos días se sumaron algunos ruidos a la organización del cónclave religioso. Sobre todo por la confirmación a última hora, de parte del Presidente, que había decidido ausentarse para ir a la Antártida, y que decidió participar luego de que su viaje se cancelara debido a las condiciones meteorológicas. “Parece como si viniera porque no tuviera algo mejor que hacer o no hubiera encontrado excusas para faltar”, dijeron en la Catedral. También consideraron un “ninguneo” una frase que deslizó el Presidente en diálogo con la prensa, en tono liviano, sobre el almuerzo del que tiene planeado participar al finalizar el Tedeum. “Dijo que venía y después se iba a un locro, como si esto fuera cualquier cosa”, opinaron.

En el Gobierno hacen la lectura contraria. En lugar de enfocarse en la confirmación sobre la hora, resaltan que es “la primera vez en muchos años que un presidente peronista va a un Tedeum en la catedral porteña”, según destacó un alto funcionario, en obvia referencia a Néstor y Cristina Kirchner, que mantuvieron una relación espinosa y no acudían a la Catedral los 25 de Mayo cuando Bergoglio cuando era arzobispo. Después de 8 años de ausentarse en la ceremonia, la entonces presidenta volvió a la sede eclesiástica metropolitana en 2014, poco menos de un año después de que Francisco se hubiera transformado en Papa.

Al contexto político se suman las especulaciones respecto de la relación entre la Casa Rosada y el Sumo Pontífice. En especial luego de la suspensión, hace un mes, de la audiencia pública que tenía pautada con el canciller de Alberto Fernández, Santiago Cafiero. Si bien el Vaticano alegó que la cancelación obedeció a problemas de salud del Papa, desde entonces no volvió a programar un encuentro oficial. Y sí organizó una serie de reuniones, aunque de carácter privado (en Gobierno hacen especial énfasis en la diferencia) con distintos referentes políticos del peronismo, muchos de ellos kirchneristas: el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro y el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, ambos aspirantes a la Presidencia por el kirchnerismo; y los intendentes de Esteban Echeverría, Fernando Gray, y de Ushuaia, Walter Vuoto, entre otros.

En la Casa Rosada le bajan el precio a las interpretaciones negativas -”maliciosas”, califican- sobre el vínculo con el Sumo Pontífice. “No hay ruido en la relación, ni mala intencionalidad política. Dicen que el Papa reniega de Alberto y que sólo recibe candidatos kirchneristas. Pero antes estuvo con (el secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, Gustavo) Béliz, eso no lo recuerda nadie. Es pura especulación sin fundamento. Lo único cierto es que Francisco está mal de la rodilla”, justificó un funcionario cercano al Presidente. Y remarcó, como tantos otros dirigentes, que para el Papa, la política argentina “no es tan importante como creemos”.

En la previa del Tedeum, desde Balcarce 50 también intentan desvincular el mensaje de Poli de las ideas papales. “Todo está muy tironeado, forzado. El vínculo con la Iglesia es más que óptimo. Hay diálogo frecuente con monseñor Ojea y con la Conferencia Episcopal. También existen conversaciones naturales con los curas villeros y con otra expresiones de la iglesia”, aseguraron con firmeza fuentes allegadas al primer mandatario. No mencionaron, en la lista, al arzobispo Poli, conocido por su cerrado perfil público y político, que contrasta con el que cultivaba su predecesor, Bergoglio.

La agenda política presidencial de hoy se terminó de delinear recién en la víspera. Se definió que Alberto Fernández se encuentre en la Casa Rosada, a las 9:30, con los miembros cercanos del Gabinete, y que después atraviese la Plaza de Mayo, junto a ellos, hacia la Catedral. La ceremonia está prevista para las 11, y no se permitirá el ingreso al templo. La homilía se transmitirá por streaming, y las imágenes se plasmarán, también, en una pantalla ubicada frente a la edificio para los feligreses que quieran seguirla de cerca. Después, el Presidente se trasladará rumbo a Florencio Varela, donde aprovechará el feriado para continuar con la rosca política en el marco de la interna en un almuerzo organizado por sus fieles alfiles del Movimiento Evita, una organización que, como la Iglesia, también está muy vinculada a la cuestión social, pero con despachos propios en la Casa Rosada y en los ministerios.(Infobae)

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