Sabag Montiel y Uliarte serán procesados y trasladados a una cárcel federal de máxima seguridad

Nacionales 11 de septiembre de 2022 Por InfoTec 4.0
La jueza Capuchetti firmará la resolución esta semana. Es por tentativa de homicidio agravado. Mientras, avanza la investigación en torno a posibles cómplices. Los ejes de la causa que preocupa al Gobierno
cara cristina

La jueza federal María Eugenia Capuchetti trabaja por estas horas en la redacción del procesamiento con prisión preventiva de Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte por el intento de homicidio agravado de Cristina Kirchner, agravado por el estado de indefensión de la víctima. Esa indefensión estuvo dada por el accionar de su custodia, revelaron a Infobae fuentes del caso. Lo que aún no está tan claro es por qué y quiénes más podrían haber participado en la planificación, organización y ejecución del ataque. El rol de la banda de las copitos y el de una mujer con la que tuvieron contacto en un local de comidas de rápidas en Quilmes, previo al ataque, está bajo la lupa. Pero más allá de las voces por afuera de la causa que reclaman inminentes detenciones, la jueza hasta ahora tiene solo pruebas concretas contra los dos arrestados.

En Comodoro Py dicen que la investigación del ataque a la Vicepresidenta no se cortará en los dos detenidos. “Ninguna hipótesis se descarta. Todas están abiertas”, repiten como un mantra desde la noche del 1 de septiembre, cuando un arma apuntó en la cara de la ex jefa de Estado. Por supuesto que algunas líneas tienen más peso que otras. La sospecha más fuerte es que Sabag Montiel y Uliarte no estaban solos en su empresa de matar a CFK. Pero hasta ahora los indicios encontrados no le resultan suficientes a la jueza ni al fiscal para identificar e imputar a más implicados.

“¿Cuál era el plan? ¿La mataban y qué?, se preguntó uno de los investigadores ante Infobae al intentar entender qué se esconde atrás del intento de homicidio fracasado contra la Vicepresidenta. Un intento que falló porque Sabag Montiel activó dos veces el gatillo en la cara de Cristina Kirchner sin una bala en la recámara. La jefa del Frente de Todos no se dio cuenta lo que pasó, según declaró ella misma ante Capuchetti y Rívolo. Un libro se terminaba de caer frente a sus pies de los militantes que le pedían fotos y autógrafos y ella se agachó para levantarlo. Los custodios que la rodearan tampoco parecen haber advertido el riesgo al que había quedado expuesta, porque no fue retirada ni puesta a resguardo de inmediato.

El ministro de Seguridad Aníbal Fernández afirmó que “no falló nada” del operativo pero esa interpretación no está en sintonía con los investigadores. En la causa se investiga a los custodios.

El futuro de la pareja detenida

Cuando fueron indagados, la jueza les imputó a los dos haber intentado matar a Cristina Kirchner “contado para ello con la planificación y acuerdo previo entre ambos” y aprovechando “el estado de indefensión” en el que estaba la Vicepresidenta mientras saludaba a la gente que había ido hasta su casa. Para la jueza y el fiscal no hay dudas con las pruebas que tienen que les alcanza para procesar a ambos. Los dos estuvieron el 1 de septiembre en la casa de Cristina Kirchner, se encontraron fotos de ellos posando con la Bersa calibre 32 que gatilló Sabag Montiel, y hay testigos –principalmente los amigos de “la banda de los copitos”- que declararon que ella tenía comentarios despectivos. A eso se le suma el ADN y lo que pueda surgir del análisis de los teléfonos.

“Las pruebas sobran”, dicen en tribunales para definir a esta altura el procesamiento, que se espera para los primeros días de esta semana y que incluirá las fotos y los videos que se transformaron en pilares de la causa, señalaron a Infobae las fuentes consultadas.

Junto a esa decisión, la jueza Capuchetti evalúa el traslado de los imputados a una cárcel federal de máxima seguridad. Desde que fueron apresados, se encuentran alojados en dependencias de fuerzas de seguridad. Primero bajo la custodia de la Policía Federal y desde el martes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, dos fuerzas del Gobierno Nacional bajo una tensa interna por el caso.

La jueza quiere que Montiel y su pareja sigan vigilados bajo estrictas medidas de seguridad. Y un detalle a considerar es que en la cárceles los detenidos conviven con presos según perfil. Las imágenes de Sabag Montiel y Uliarte ya son conocidas así como el crimen por el que están arrestados. Sus rostros serán fácilmente identificados por otros reclusos en un penal.

En el juzgado no quieren correr ningún riesgo sobre su integridad. “Si tenemos que pedir que se libere un pabellón para ellos solos, lo haremos”, dice una fuente judicial para graficar la importancia de la seguridad de los dos. La idea de un traslado a un pabellón evangélico, que suele tener menos conflictividad, es otra opción. Pero la prioridad es la seguridad de los dos detenidos. El presidente Alberto Fernández se lo hizo saber a Capuchetti la noche del hecho cuando la llamó por teléfono. Y la magistrada ordenó que le informen cualquier situación con Sabag Montiel y Uliarte. También el reporte de quiénes se presentan para visitarlos o hablar con ellos.

La estrategia de las defensas

Hasta ahora, las defensas de Sabag Montiel y Uliarte no han pedido nada formalmente en la causa. Saben que no tienen muchas chances de hacer una jugada que le permita ganar por estas horas. La estrategia es a largo plazo. La defensa de Sabag Montiel, a cargo del defensor oficial Juan Martín Hermida, apunta a intentar establecer cuál el estado mental del agresor.

Es que apenas fue detenido el Cuerpo Médico Forense reportó que el detenido estaba en condiciones de enfrentar una indagatoria porque estaba ubicado en tiempo y espacio. Sin embargo, el reporte de dos especialista de la Policía Federal planteó desde el primer momento una advertencia que llamó la atención: reportaban “relatos confusos” e “ideas delirantes” y recomendaba la evaluación de un equipo interdisciplinario para diagnóstico y tratamiento. “¿Cuándo viste que un informe médico advierta eso de entrada? Yo no lo vi nunca”, señaló ante este medio un funcionario judicial con más de 20 años de experiencia en tribunales.

Un equipo de psicólogos enviados por la Defensoría lo entrevistó durante toda la semana para intentar esclarecer cuál su perfil psicológico. Demostrar una inimputabilidad no es fácil en ninguna causa. Por eso no sería una carta que pueda ponerse en juego por estas horas.

La defensa de Brenda Uliarte, en tanto, quedó a cargo del defensor oficial Gustavo Kollman. Leonardo Uliarte, el padre de la joven, intentó nombrar esta semana para representarla legalmente a Carlos Telleldín, el reducidor de autos que estuvo preso por el atentado contra la AMIA, estudio abogacía en la cárcel y terminó absuelto en dos juicios, aunque la sentencia aún no está firme. Finalmente, el estudio no asumió la defensa. El padre de Brenda estuvo en Comodoro Py para reunirse con el defensor oficial.

En su caso, la estrategia parece apuntar a mostrar el estado de vulnerabilidad de Brenda por su historia (con abusos de niña, abandono y la muerte de un bebé) y también que se trataba de una cabeza muy manipulable. Sus allegados hablan de un estado de inmadurez emocional. Estaba distanciada de su familia desde hacía tiempo e incluso costó convencerla que llamara a su padre después de su indagatoria. Su vínculo con Sabag Montiel data de por lo menos cuatro años, primero como amigo y luego como pareja. 

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