Mario Orona recibió la pensión jubilatoria tras 26 años de servicio como bombero voluntario
BERNANRDO LARROUDÉ | Orona no solo fue parte fundamental del cuartel desde sus inicios, sino que su vocación nació de una experiencia personal profundamente marcada por el fuego: el incendio de la casa de su padre. A partir de ese hecho, comenzó una carrera de servicio que se extendió durante 26 años.
Desde los primeros pasos del cuartel, Orona ocupó el rol de Segundo Jefe y, durante los últimos siete años, fue Jefe del Cuerpo Activo. Su liderazgo estuvo siempre acompañado por una constante búsqueda de profesionalización: es instructor en rescate en altura y rescate en agua, y forma parte del Comando de Incidente y de la unidad de Drones, herramientas clave en emergencias modernas.
Durante su trayectoria, ha formado e instruido a decenas de bomberos, dejando huella no solo en la historia del cuartel, sino también en la comunidad que protegió incansablemente.
Desde la institución lo destacaron como un ejemplo de vocación de servicio, de valor ante la adversidad y de compromiso absoluto con el deber. “Nunca dudó en asistir al llamado de la emergencia”, resaltaron sus compañeros, quienes lo despidieron con admiración y gratitud.
La entrega de la pensión jubilatoria simboliza no solo el cierre de una etapa, sino también el reconocimiento a una vida dedicada a cuidar a los demás, incluso en las circunstancias más difíciles.