El piloto de Serrano que ya realizó 6 vuelos a Rusia y China por vacunas

Regionales 15 de julio de 2021 Por INFOTEC 4.0
Gustavo Cometto trabaja en Aerolíneas Argentinas desde hace 13 años y es parte de la tripulación que en el inicio de la pandemia viajó para la repatriación de argentinos. Ahora, se encarga de traer miles de dosis contra el Covid-19.
gustavo piloto serrano

Gustavo Luján Cometto es oriundo de Serrano y desde muy joven supo de su pasión por volar. Hace 13 años trabaja en Aerolíneas Argentinas y desde el comienzo de la pandemia, a bordo de un Airbus 330, realizó 3 viajes a Rusia en busca de dosis de Sputnik V y otros tres a China por insumos médicos.

A horas de regresar de Moscú trasladando un nuevo cargamento con dosis, descansa en Córdoba capital, donde está radicado. Y está a la espera de ser convocado para estos operativos especiales que se intensificaron en los últimos meses para traer al país dosis de vacunas contra el Covid-19.

Cometto cuenta de esta nueva experiencia y cómo se ve el mundo en medio de esta pandemia. “Desde el año pasado estamos abocados a esta actividad. Al principio fueron vuelos a China a buscar insumos médicos. Y desde hace ya un tiempo estamos viajando a Moscú y Pekín con más frecuencia por el tema de las vacunas”.

Con una vasta experiencia en viajes comerciales y de pasajeros, asume que estos operativos son especiales, distintos, ya que se está trabajando bajo otro contexto.

“Se vive con emoción, con gratitud. Estamos acostumbrados a este tipo de trabajo, es lo que nos gusta y hacemos. Pero estos vuelos son especiales porque no están enmarcados dentro de un escenario anormal. Son de ida y vuelta. Llegamos al lugar, esperamos que carguen las vacunas y volvemos. Eso hace que sean operaciones especiales y con el conocimiento de que estamos haciendo un bien a la sociedad”, reflexiona Gustavo.

El impacto de la pandemia

Al comienzo de la pandemia, cuando muchos argentinos quedaron varados en distintos puntos del mundo, Cometto también fue parte de los vuelos de repatriación. Y asume que fue en estas instancias en las que tomó, junto con sus compañeros, la dimensión de lo que significa una situación como la que se atraviesa a nivel mundial.

“A mí en lo personal me impactó mucho un vuelo que me tocó el año pasado cuando apenas comenzó la pandemia en los vuelos de repatriación. Fuimos a Barcelona a buscar pasajeros y el avión nuestro era el único que estaba en el Aeropuerto. Realmente fue impactante. Porque es un aeropuerto es mucho el tránsito, una de las puertas a Europa, y éramos los únicos. Es ahí cuando uno toma conciencia de la magnitud de la pandemia, que no es solamente acá”, puntualiza.

Algo similar le ocurrió cuando viajó a Nueva Zelanda. “No había aviones en vuelo y ahí te das cuenta de que el lío es grande”, agrega el piloto serranense.

“Después de un año o año y medio lo racionalizamos un poco más, pero al principio era como que había muchas opiniones, algunos que minimizaban lo que estaba pasando”, precisa.

Protocolos

El lunes por la noche Cometto volvió de Buenos Aires a Córdoba, tras un viaje realizado a Rusia. “Todos los vuelos salen de Ezeiza, yo ahora descanso, pero posiblemente antes de los 15 días tenga que volver a viajar. Se intensificaron mucho los viajes”, detalla.

Consultado sobre cómo es el protocolo a seguir tanto en vuelo como al regreso, describe: “Por estar realizando tareas esenciales, tenemos un protocolo estricto por seguir. Sólo viaja la tripulación y tenemos que tener un PCR actualizado cada 15 días. Y por supuesto el tema del uso de barbijo, cuidados de higiene, distanciamiento”.

Luego de bajar del avión, para los pilotos es imposible hacer los 14 días de aislamiento, puesto que se han intensificado las frecuencias de vuelo con destino a Moscú y también a Pekín, en procura de las vacunas. Aun así resalta que se toman todas las medidas preventivas correspondientes.

En medio, también se continúan con los vuelos regulares de pasajeros dentro de las limitaciones que impone la pandemia.

7.000 horas de vuelo

Gustavo es oriundo de Serrano y, tras terminar el secundario en el Instituto San Alberto y San Enrique, partió a Córdoba para cumplir su sueño de ser piloto.

“Empecé a volar a los 18 años en un aeródromo que se llama Juárez Celman. Ahí realicé los primeros cursos de piloto privado y comercial. Después pasé por diferentes aeroclubes de Alta Gracia, Coronel Olmedo. Es donde más hice mi experiencia y acumulé horas de vuelo”, cuenta sobre sus inicios.

Su primer trabajo profesional fue como aeroaplicador y luego piloto en un taxi aéreo en Córdoba. “Desde hace 13 años estoy en Aerolíneas Argentinas”, puntualiza.

Con 7.000 horas de vuelo acumuladas, el piloto serranense tiene ya varias vueltas al mundo. Pero siempre regresa a su punto de destino, que es Córdoba.

Casi al final, y al consultarle cuántas vueltas al mundo hizo, dice: “Es difícil responder eso pero, para que tengas una idea, ir a China es una vuelta al mundo, son aproximadamente 55 horas de vuelo”.

Gentileza: Diario Puntal

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