LA MITAD DE LOS SALARIOS ESTÁN POR DEBAJO DE LA LÍNEA DE POBREZA

Economía 23 de noviembre de 2020 Por InfoTec 4.0
Un informe de Idesa destacó que los trabajadores formales no llegan a cubrir la Canasta Básica Total de una familia según los datos difundidos por el Indec la semana pasada
Trabajo

El 50% de los trabajadores en relación de dependencia no alcanzan a cubrir la Canasta Básica Total.
 
La mitad de los salarios del sector formal de la economía argentina está por debajo de la línea de pobreza, afirmó un informe del Instituto para el Desarrollo Social de la Argentina (Idesa), en base a datos difundidos durante la última semana por el Indec, que estableció la Canasta Básica Total en $ 49.912.
  
“La línea de pobreza se acerca al nivel medio de los salarios que pagan las empresas formales; esto significa que mucha gente, aun teniendo un empleo privado registrado, no logra salir de la pobreza”, señaló este centro de estudios privado vinculado al ministro de Finanzas de Córdoba, Osvaldo Giordano.

Esta semana el Indec difundió los valores de las Canasta Básica Total (que mide la línea de pobreza) y Canasta Básica Alimentaria (que mide la línea de indigencia).

Según la agencia estadística oficial, que dirige el economista Marco Lavagna, durante el mes de octubre la línea de pobreza para una familia de cuatro miembros fue de $ 49.912 y la línea de indigencia para la misma familia-tipo fue de $ 20.710 mensuales.

Esto es el conjunto de bienes y servicios básicos que una familia tipo necesita consumir para no ser considerada pobre. Si los ingresos que obtiene el hogar son inferiores a la “línea de pobreza”, entonces, se considera que esa familia es pobre.

La aceleración de la inflación está detrás del rápido aumento de estos umbrales. En octubre la inflación minorista fue del 3,8%, pero el rubro “Alimentos y Bebidas no alcohólicas” aumentó 4,8 por ciento, “Prendas de vestir y calzado” aumentó 6,2% y “Equipamiento y Mantenimiento del Hogar” 4,5 %.

En cuanto a los ingresos, el informe de Idesa reconoce que se presentan “situaciones muy heterogéneas”.

En general, explica, los riesgos sociales aumentan cuando los miembros activos del hogar son “laboralmente inactivos”, abiertamente “desocupados” o tienen “empleo de baja calidad” en el sector informal de la economía, sin aportes jubilatorios ni cobertura de salud.

Pero los datos del Indec indican que no caer en la pobreza se ha vuelto un desafío también para quienes tiene empleo asalariado registrado, esto es, en el sector formal o “en blanco” de la economía.

Para hacer esta comparación el informe recurre al dato de “mediana” de los salarios formales. La “mediana” no es el promedio, sino el nivel del salario que se sitúa exactamente en la mitad de una determinada distribución de ingresos. Por debajo de esa cifra queda la mitad de los casos y por arriba la otra mitad.

En este sentido, según el Ministerio de Trabajo y el Indec se observa que:

•En el año 2000 la mediana del salario privado registrado era de $43 mil, mientras que la línea de pobreza para una familia tipo era de $37 mil a precios actuales.

•En agosto del 2020 la mediana del salario privado registrado es de $48 mil, mientras que la línea de pobreza para una familia tipo es $45 mil.

•Esto significa que mientras que en el año 2000 la mediana del salario era un 15% superior a la línea de pobreza, en el año 2020 pasó a ser apenas 6% superior.

Estos datos muestran que en lo que va del presente siglo hubo un fuerte deterioro de la capacidad adquisitiva del salario formal.

El fenómeno tiene asociado una profunda degradación social, ya que implica que, aun para los trabajadores que consiguen un empleo en una empresa formal, es elevada la probabilidad de que sus remuneraciones no sean suficientes para superar la línea de pobreza.

Tradicionalmente los hogares eran pobres porque sus miembros en edad activa no conseguían empleo (inactividad o desempleo) o solo conseguían un trabajo de baja calidad (informal). Sin ingresos laborales o con ingresos reducidos, es muy factible de que la familia no llegue a tener ingresos superiores a la línea de pobreza. Pero con el deterioro del poder adquisitivo de los salarios formales, lo que está sucediendo es que, aun con un empleo asalariado formal, los ingresos no alcanzan para salir de la pobreza. Las connotaciones de este fenómeno son graves. Deja de ser válida la afirmación de que la salida de los planes sociales son los empleos formales.

La razón de fondo por la cual las remuneraciones se deterioran frente al costo de vida es la pérdida de productividad. La caída general en el nivel de vida de la población y, en particular, la mayor incidencia de la pobreza, es la consecuencia de que cada vez se producen menos bienes y servicios por persona. El correlato es que a cada persona le cuesta más conseguir esos bienes y servicios. La manifestación más extrema de la baja productividad es la alta y creciente cantidad de hogares que no cuentan con ingresos para acceder a la canasta básica que define la línea de pobreza. Cuando la baja productividad es tan masiva, el asistencialismo puede dar paliativos, pero nunca soluciones.

Elevar la productividad es un objetivo estratégico porque permitirá que se disponga de más bienes y servicios por persona. Esta es la única manera genuina de aumentar salarios reales y reducir la pobreza. Para lograr este objetivo es fundamental generar un contexto que incentive la inversión privada y un compromiso firme del sector público para priorizar la inversión en infraestructura y fundamentalmente en capital humano y educación de la gente. Esto requiere, como paso fundamental, una reforma integral y profunda del Estado. (Diario Puntal)

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