(Video) RANCUL: POR PRIMERA VEZ HABLA CARLOS ARIAS, UN SOBREVIVIENTE DEL CRUCERO GRAL BELGRANO "NO TENÍAMOS OTRA COSA EN LA CABEZA MAS QUE DEFENDER A LA PATRIA"

Domingo 2 de mayo de 1982. Minutos después de las 16 el viejo crucero es atacado por dos torpedos disparados desde un moderno submarino nuclear que lo había seguido dos días sin ser detectado. El cielo estaba cubierto. El barco iba en dirección hacia el continente, fuera de la zona de guerra, y no representaba amenaza alguna para la flota inglesa. El primero de los explosivos prácticamente cortó 15 metros del frente del barco. Muchos todavía recuerdan cómo ese terrible estampido dejó al Belgrano en segundos sin proa, deteniéndolo casi por completo... pocos minutos después la segunda detonación extirpó las entrañas de la nave dejándola sin motores, electricidad ni timón, completamente a la deriva. Su destino estaba sellado. La enorme máquina comenzó lentamente a recostarse sobre uno de sus lados. Sus hombres se dispusieron a abandonar el buque sin saber que quizá aún les esperaba lo peor: sortear largos y oscuros pasillos llenos de gritos, heridos, humo asfixiante y un vapor tan caliente que les fundía la ropa con la piel; alcanzar las cubiertas altas, llegar a la balsa salvavidas asignada o nadar hasta alguna sin congelarse en el intento y, por último, flotar a la deriva en uno de los mares más hostiles del mundo por más de 24 horas para ser rescatados. Uno de esos hombres es Carlos Arias y este es su testimonio para InfoTec 4.0: (VIDEO)
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Carlos Arias - Tripulante del Crucero General Belgrano

Carlos vive en Rancul y su testimonio no deja librado al azar de la imaginación de quien lo escuche ningún detalle, cuenta con una extremada calma el horror de la guerra "Tenia 18 años cuando fui a revisación a Puerto Belgrano, Bahia Blanca, a los 19 entre y el destino que me dieron fue los primeros meses fueron Campo Sarmiento en Punta Alta y después de dos meses mi destino como el de otros pampeanos fue el Ara Crucero General Belgrano. Esa era nuestra casa, nosotros vivíamos en el barco, dormíamos, comíamos ahí, trabajábamos y hacíamos guardia... era como si fuera un pueblo el barco" comienza relatando Carlos y agrega "Estuvimos nueve meses ahí hasta que surgió lo de Malvinas y nos avisaron que teníamos que embarcar porque nos íbamos a la guerra.Yo era soldado conscripto y estaba en control avería dentro del buque".

"Nos mandaron a navegar, anduvimos 22 días en el mar, estábamos en la Isla de los Estados por si algún barco de ellos venía por el lado de Chile, y ahí nuestra función era no dejarlos pasar para las Islas Malvinas. De ahí salíamos y entrabamos de esas 200 millas de exclusión, no nos podíamos mover de ahí. Fue cuando estábamos saliendo que un día como hoy a las cuatro de la tarde nos torpedearon, primero uno pegó en proa y el otro en popa. En la proa le arrancó 25 metros y empezó a entrar agua y en popa hizo un agujero muy grande...el barco tardó en hundirse 45 minutos y fueron momentos muy duros, de mucha incertidumbre, nos quedamos sin luz y parecía todo de noche. habíamos entrenado en varias ocasiones como tirarnos a la balsa cuando nos pasara algo como lo que nos pasó" cuenta el sobreviviente de un momento determinante para la Guerra de Malvinas.

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Este 2 de Mayo de 2020  izando la Bandera a media asta junto al Intendente de Rancul Hernán Viano. 

Y continua con su relato "El Capitán nos dio la orden de abortar el barco, así que empezamos a tirar la balsa al agua y a tirarnos nosotros. Estábamos organizados por grupos, las balsas eran para veinte personas, en ese momento en algunas había mas y en otras menos. En mi balsa veníamos treinta y dos quemados, osea treinta y dos y nos habían dado instrucciones de como salir de al lado del barco para que cuando se hundiera e hiciera campana no nos hunda a nosotros. No podíamos salir, había que tirarse arriba del techo de la balsa porque si nos tirábamos al mar estaba muy picado en ese momento con olas muy grandes y helada el agua, en ese momento había unos -20º bajo cero. Hacíamos lo que podíamos, nos ayudábamos entre todos, el tema era poder salvarnos y pudimos salvarnos. De 1093 tripulantes, 323 quedaron adentro y los otros nos salvamos. Yo estuve 48 horas en la balsa solamente vestido con una remera manga corta, un pantaloncito y descalzo y todo el tiempo mojado porque las olas eran de seis a ocho metros de altura. La balsa tenía dos ventanitas de cada lado y por ahí entraba agua y la teniamos que sacar con una toalla o una remera para que el peso no nos hundiera"

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Arias recuerda cada detalle como si fuera un película que pudo mirar detenidamente muchas veces en su vida "El barco tardó 45 minutos en hundirse y hay fotos que puede verse como se va hundiendo. Era muy grande la avería que tenía. En esas 48 horas no comimos ni tomamos nada porque no teníamos nada" 

"No sabíamos si nos iban a rescatar o donde íbamos a terminar hasta que vimos un avión que pasó y era argentino, eso fue el primer día y el segundo no lo vimos mas por eso no sabíamos que hacer, tardaron 48 horas en rescatarnos, fue muy duro, teniamos mucho frío, mucho hambre, nos dábamos calor entre si, pero era mucho el frío y el agua que entraba. Cuando vimos el avión nos pusimos contentos y en la balsa había bengalas que tirábamos para que nos vieran para rescatarnos"

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Foto: Silbato y luz que tenían en la balsa en la que esperaron ser rescatados.


Finalmente tras dos largos días a la deriva fueron rescatados por un barco remolcador que se llamaba Gurruchaga "Iban rescatando a medida que encontraban las balsas que al principio estaban juntas pero después se fueron desatando y salían para cualquier lado , a nosotros nos parecía que nos llevaba cada vez mas donde hacia mas frio, del lado de la Antártida el viento nos llevaba para todos lados, el mar abierto es muy peligroso. Lograron rescatar las que mas se podían" 

"Lo vi hundirse y me dio mucha pena, habíamos estado muchos meses conviviendo ahí era el glorioso Crucero General Belgrano" dice Arias con nostalgia "Empezó a explotar por las calderas calientes y a volar partes por todo lado, sentí mucha pena, mucha tristeza".

Los días previos eran "normales" cuenta el ranculche "Sabíamos que estábamos en guerra pero el día que nos paso era normal, charlabamos con los compañeros como cualquier otro día, no teníamos otra cosa en la cabeza mas que defender a la Patria"

EL DESTINO:

Han pasado 38 años, para Carlos, para los argentinos y la guerra despierta en un ser humano sentimientos encontrados de euforia, miedo, orgullo, dolor, horror y una infinita lista de sensaciones. Hoy a la distancia los análisis se vuelven frios, pero cuando el relato es de haberlo vivido en carne propia toman una dimensión diferente... ¿Cree que si el barco se hubiera acercado mas a la isla el destino habría sido otro en el resultado de la guerra? "Pienso que no, el armamento que nosotros teníamos era muy precario, a lo que los ingleses tenían que era mucha tecnología"

LA VIDA DESPUÉS DE LA GUERRA:

"Yo pensaba mientras nos rescataban donde nos llevarían, y caímos en Ushuaia, Tierra del Fuego y yo pensaba en mi compañero de Rancul (Victor Ingaramo*), si se había salvado o no y que le iba a decir a los familiares cuando llegara y él pensando en mi. Tuvimos la suerte de no morir ninguno en la guerra y encontrarnos en Ushuaia, vinimos en barcos distintos y estábamos en distintas balsas y fue una alegría enorme. Nos dieron diez días de licencia y después vinimos a Rancul a ver a nuestros padres que no sabían si estábamos vivos o no"

LA LLEGADA A RANCUL

"Llegue muy tarde esa noche, mi familia sorprendida y me sentí muy reconocido, cuando me vieron en la puerta mi mamá mi papá y mis hermanos fue impresionante y el pueblo me dio mucho cariño. Ahora tras esta lucha de 38 años porque no nos olviden, estamos bien, somos mas reconocidos"

Arias cuenta que forma parte de la Asociación de Veteranos de General Pico Alberto Amesgaray  "Estamos siempre en contacto, ellos dan charlas en las escuelas, yo no lo hago porque me hace muy mal recordar, ahora estoy haciendo un esfuerzo enorme por hablar con ustedes, es muy duro para mi..." concluye.

Ojalá la conmemoración de este suceso nos sirva para entender que hoy Malvinas es mucho más que unas islas y una guerra: es futuro y es el lugar en donde vive el pulso de una nación que desde hace más de 180 años se esfuerza por revertir una violenta usurpación.

A 38 años de lo acontecido la memoria de los tripulantes del Belgrano, cuyas vidas quedaron en el tiempo suspendidas para ser eterno presente, merece  un homenaje en vida en nuestra localidad

Carlos Javier Arias

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ÁLBUM DE FOTOS DE UN SOBREVIVIENTE:

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*Victor Ingaramo falleció años mas tarde en un accidente de tránsito

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